Accesibilidad: ¿Quiénes pueden estudiar en las universidades?

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Las especialistas, Liliana Pagola (Coordinadora del Área de Accesibilidad de la UNVM) y Marisa Morales (Integrante de la Comisión de Atención a Personas con Discapacidad de la UNRC), compartieron algunas reflexiones sobre accesibilidad en las universidades.

El conversatorio fue una actividad convocada por la Fundación Santiago Yuni, dentro de la «Semana de la Esperanza».

La educación cómo un derecho

Ambas especialistas se posicionan desde la perspectiva de la educación superior como un derecho para todos y todas, desde ahí analizan la accesibilidad.

“La accesibilidad también supone un derecho que otorga a las personas de entrar, permanecer, recorrer y circular un lugar con seguridad, comodidad y la mayor autonomía posible. Esto tiene que ver con la independencia y la participación de la persona que ingresa a la universidad”, mencionó Morales.

Al hablar de accesibilidad, Pagola destacó que no es referirse sólo al colectivo de personas en situación de discapacidad, sino que hay que construir una universidad no excluyente, diversa, y heterogénea “para todas las personas que quieran estudiar”.

La accesibilidad es multidimensional, multiactoral y en cadena

Las profesionales hablan de accesibilidad en tres dimensiones: física o arquitectónica, comunicacional y académica. Además, mencionan que hay múltiples actores implicados y cómo el impacto de la misma se ve cuándo se analiza en cadena.

“La responsabilidad de la accesibilidad es de todas las personas que trabajamos en estas instituciones”, explicaron refiriéndose a las universidades. Así, desglosaron la propuesta de cadena desde que el estudiante en situación de discapacidad debe salir de su casa hasta llegar a la universidad y permanecer en la institución.

“Hay que preguntar primero ¿Cómo va a ir ese estudiante a la universidad? ¿Va a ir en auto, transporte público, va a requerir un transporte adaptado? Ya en el transporte publico podemos encontrar algunas barreras”, reflexionaron.

“Por ejemplo, si tengo que acceder a la biblioteca. ¿Es accesible? ¿Tengo acceso a la biblioteca del campus? de esta manera podemos pensar en cada uno de los espacios”, siguieron.

¿Cómo hacer accesible una clase?

Para avanzar en la accesibilidad comunicacional y académica, las especialistas propusieron pensar cómo hacemos que una clase sea accesible.

“Si soy una persona ciega, que requerimientos puedo necesitar para acceder a una clase. De acuerdo a los soportes que ese docente este utilizando va a tener que ver si está trabajando con algún material, va a tener que tener audio ese material”.  

“También podemos pensar instancias evaluativas para una persona ciega que lee braille o que utiliza un lector de pantalla. Es conocer de qué manera accede al material de estudio o a las consignas y de que manera van a ser sus respuestas para que sea accesible”.

Así por ejemplo plantearon que una evaluación escrita podría presentarse de manera oral, con los mismos criterios, pero cambiando el formato.

Por otro lado, para una persona con discapacidad auditiva, tenemos que pensar que el intérprete funciona como una especie de punta entre dos personas que no son hablantes de la misma lenguacon la presencia de un interprete garantizamos la accesibilidad a los contenidos y a los debates”.  

¿Cómo conocen las universidades los requerimientos de las personas con discapacidad?

La accesibilidad es pensada como un conjunto de estrategias y practicas para personas que tienen requerimientos puntuales. ¿Cómo podemos conocer esos requerimientos? ¿Cómo podemos trabajar para poner en marcha estrategias?

Ante esta pregunta, ambas especialistas comentaron que sucede en la Universidad Nacional de Villa María y en la Universidad Nacional de Rio Cuarto.

En el caso de la UNRC, tienen que llenar una ficha de inscripción. “Allí hay ciertas preguntas que nos permiten a partir de las respuestas poder realizar una entrevista para ver cual son los requerimientos y después poder hacer un seguimiento de las necesidades de esa persona”, explicó Morales.

“Esto nos posibilita tener un listado de personas, poder llegar a ellos y de allí juntos pactar y acordar determinadas formas de que se pueda acceder a los diferentes apoyos para que pueda transitar la vida universitaria”, agregó.

En la UNVM, estas personas completan un formulario donde la pregunta es si tiene una discapacidad y qué especifique. Al respecto, Pagola comentó: “en ningún momento se solicita un certificado ni un diagnóstico médico. Nos manejamos con la autopercepción, es decir que se identifica como una persona en situación de discapacidad”.

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