Energía solar y generación distribuida

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Escribe: Ing. Mario Luis Pierantonelli (*)

La radiación solar es la mayor fuente de energía de la que dispone la Tierra, La energía que llega desde el sol en un día equivale al consumo mundial de petróleo de 74 años. Son dos los métodos más usuales para explotar la energía solar actualmente, la conversión fototérmica y la conversión fotovoltaica. En este estudio vamos a referirnos únicamente a la conversión fotovoltaica y al vector energético resultante, la electricidad.

Es innegable que el confort alcanzado por la humanidad actualmente se debe en gran parte a los artefactos eléctricos, la energía necesaria para el uso de los mismos viene en su mayoría de grandes centrales eléctricas alimentadas por combustibles fósiles que luego es transportada y distribuida por redes de diferentes tipos hasta llegar a las ciudades, hogares, fábricas, etc.

A partir de la aparición de tecnologías que permiten el aprovechamiento del sol y del viento que son recursos esencialmente distribuidos es cuando cambia el viejo paradigma de generación centralizada y comercialización monopólica. Particularmente se destaca la generación fotovoltaica que permite la instalación de módulos en techos de viviendas, fábricas, edificios o en terrenos con la única condición de tener acceso al sol y convierte a los consumidores en generadores que pueden usar su propia energía o entregarla a la red para que otros la usen y recibir una retribución. Este esquema se denomina Generación Distribuida y es posible de implementar por los grandes avances en la tecnología de los módulos fotovoltaicos y los inversores encargados de transformar la corriente continua que generan los módulos en corriente alterna acondicionada, para ser entregada a la red. Una de las ventajas del sistema es que la energía se consume prácticamente en el mismo lugar o muy cerca de donde se genera disminuyendo al mínimo las pérdidas de transmisión.

Las redes comunes soportan hasta un cierto porcentaje de usuarios generadores sin modificaciones, usualmente un 20%, pasado este valor se hace necesaria una gestión automatizada de la red basada en equipos de maniobra y sistemas informáticos específicos  que la convierten en una red inteligente o smart grid.

De manera paralela a la evolución tecnológica mencionada, aparece  el vehículo eléctrico que va a ser un elemento crítico del sistema, pues va a consumir una cantidad importante de energía que será suministrada a través de puntos de recarga de distintas clases. La gestión adecuada de la carga del vehículo eléctrico va a ser clave para mantener la estabilidad del sistema y para la mejora tanto de la eficiencia energética como de las emisiones de CO2 si se consigue que la mayor parte de la energía requerida tenga un origen renovable. Asimismo, una gestión adecuada de la carga puede provocar beneficios importantes en el aplanamiento de la curva de demanda. Si además se usan las baterías del vehículo, cuando ya tienen un cierto porcentaje de carga, como reserva de energía hacia la red en un esquema denominado V2G (Vehicle to Grid) el sistema completo aumenta exponencialmente su eficiencia sin necesidad de invertir en un equipo de almacenamiento extra.

Situación en Argentina

Nuestro país presenta un atraso considerable en cuanto a la adopción de sistemas de energía renovable y generación distribuida. En el año 2006 se promulga la ley 26190 Régimen de Fomento Nacional para el uso de fuentes renovables de energía destinada a la producción de energía eléctrica, establecía que en el lapso de 10 años el 8% del consumo de energía eléctrica debía provenir de fuentes renovables, en base a esta ley se licitaron unos 900 MW pero se ejecutaron menos de la décima parte. En el año 2015 se promulga la Ley 27191 con una serie de modificaciones a la anterior que hacen más atractiva la inversión en energías renovables. En el año 2016 se crea el plan Renovar que en sus diferentes rondas y accesorias llega al 2019 con unos 6000 MW adjudicados. Todos estos proyectos son para centrales grandes que aportan al mercado mayorista, recién a fines de 2017 se promulga la ley nacional 27424 cuyo artículo principal declara de interés nacional la generación distribuida de energía eléctrica a partir de fuentes de energías renovables con destino al autoconsumo y a la inyección de eventuales excedentes de energía eléctrica a la red de distribución.

El gobierno de la provincia de Córdoba crea el Consejo Asesor de Políticas Energéticas Córdoba (CAPEC) integrado por diversas instituciones; Direcciones provinciales, ERSEP, EPEC, cooperativas, cámaras empresarias, colegios profesionales y varias universidades, entre ellas la UNVM. Una de las tareas del consejo es el análisis de la Ley 27424 y su adaptación a la provincia. Se realizan varias reuniones de la comisión de Generación Distribuida y se crea un anteproyecto que se presenta a la Unicameral, con la disidencia explícita de la UNVM por entender que el anteproyecto lesionaría derechos de los ciudadanos ya que el sistema de medición propuesto no permite el autoconsumo en abierta oposición a la ley nacional a la cual dice adherir. Afortunadamente los asesores legislativos advierten este problema, convocan a reuniones de comisión a representantes del CAPEC, se corrige el anteproyecto y finalmente se sanciona la Ley Provincial 10604 de adhesión a la 27424.

(*) Ingeniero Electricista Electrónico. Especialista en Telecomunicaciones.  Especialista en Gestión Tecnológica. Miembro del CAPEC. Miembro de la comisión de energía solar de IRAM. Profesor de las materias «Ambiente y Energía» y «Energías Renovables I», ambas de la Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables (UNVM).

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