Escuela hospitalaria: ¿Cómo se trabaja en el actual escenario?

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 Producto de la actual pandemia el sistema educativo sufrió modificaciones en todos los niveles y modalidades.  La escuela hospitalaria no escapa a esta realidad, debió modificar algunas de sus prácticas y también observó durante este 2020 una merma en la demanda.

La virtualidad atravesó a todos los sectores y los domicilios se convirtieron en aulas o espacios de encuentro. Las docentes hospitalarias trabajan de forma similar a lo que se viene haciendo en el resto del sistema; toda actividad es on line, no hay asistencia a los lugares de trabajo y el aislamiento dificulta el vínculo, aunque la posibilidad de establecerlo tiene otras ventajas dentro de esta modalidad educativa.

Nuevas estrategias, acompañamientos personalizados y una tarea basada en el compromiso y la empatía, son repensadas a diario para garantizar la igualdad de oportunidades de niños y jóvenes en situación de enfermedad, para asegurar la continuidad de sus estudios y su reinserción en el sistema de educación común, cuando sea posible.

Organizarse, adecuarse y generar vínculo

Docentes Hospitalarias villamarienses

Nuestra ciudad cuenta con cinco docentes especializadas en esta modalidad educativa que desarrollan su actividad en la sede local de la escuela hospitalaria Atrapasueños, con espacio en el Hospital Regional Pasteur. Desde allí acompañan y trabajan con nuestros niños y jóvenes en y para la continuidad de sus trayectorias educativas y en defensa del derecho a la educación.

Claudia Vélez, referente de la modalidad en Villa María, Lucía Bonvín y Alejandra Bonino dialogaron con Villa María Educativa. Son parte del equipo que además integran otras dos docentes: Silvia Cisterna y Sandra Bonetto.

Las cinco educadoras conforman un equipo que lleva años en la ciudad, pero que en este 2020 han debido modificar algunas formas de trabajo y organización; al hospital no están yendo, el contacto con el estudiante es on line y se organizan a partir de encuentros en salas virtuales.

“Tenemos reuniones cada 30 o 40 días aproximadamente, en las que participamos todas las docentes de la provincia, con las coordinadoras de Córdoba. Se realizan a través de Google Meet y quincenalmente nos reunimos por sede, por videollamada,  hacemos reuniones para ver las problemáticas que se presentan y qué estrategias de solución buscamos”, contó Vélez.

En el contacto con los estudiantes la familia juega un rol importante, principalmente cuando el estudiante es de corta edad, ya que necesitan del adulto para poder realizar diferentes propuestas y proveerse de los recursos necesarios.

“Las actividades se adecuan a cada estudiante y a su situación particular, adaptando y recontextualizando  contenidos.  La familia no sólo es el vínculo a través del que se llega al alumno sino que se transforma en socia necesaria del quehacer docente. Por eso previamente comunicamos no sólo las actividades sino los sentidos de las mismas, los modos de abordarlas y cómo evidenciar el trabajo. Sin la familia no sería posible la tarea, especialmente con los más chicos”, especificaron Bonvín y Bonino.

Claro que lograr el vínculo en el actual escenario resulta más complejo. La falta de tecnologías o el conocimiento de las mismas y su uso dificulta la labor. Para dar respuesta a ello, cuentan las docentes, “buscamos un nexo fuera del ámbito familiar (médicos, enfermeras, etc.) que pueda contactarse con nosotros (…). A pesar de las dificultades  y de las limitaciones propias de la situación de enfermedad de los alumnos, la propuesta apunta a lograr el cien por cien de lo requerido, adecuándonos al ritmo del estudiante, pero manteniendo la exigencia propia de cada grado y nivel (…)”.

La importancia de la personalización

Para la modalidad hospitalaria resulta necesario generar un espacio afectivo y de contención, sea para lograr buenos aprendizajes como también para acompañar en el tránsito de la enfermedad y la continuidad de la trayectoria escolar.

Una notable ventaja que tiene sobre la modalidad común es la posibilidad de tener un contacto mucho más personalizado entre docente y estudiante, un vínculo afectivo pedagógico que se genera en diferente contextos y, quizás, con diferentes intereses.

“(…) Con estudiantes, sobre todo de secundaria y adultos, la posibilidad de tener un contacto más personal y permanente con cada uno contribuye a una permanencia en el sistema educativo. Se considera a veces que por la situación de la salud personal, por la pandemia, era posible que los chicos desertaran del sistema educativo y esto nos ha permitido mantener principalmente a los chicos más grandes. Se trabaja más directamente y no tanto a través de la familia (…)”, explicó Alejandra.

El trabajo uno a uno permite otro vínculo, una mayor cercanía. “Nuestro trabajo se basa mucho en esta vinculación afectiva, en ponerse a disposición de la familia y del estudiante no solo desde  lo académico. Tengo una alumna en adulto y muchas de nuestras conversaciones tienen que ver no con lo pedagógico sino con la forma de enfrentar esta situación de enfermedad, de pandemia, estas situaciones familiares y económicas”, resaltó Bonino.

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