Hablar de la muerte y el duelo en las escuelas

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Fundación IPA

La pandemia nos enfrentó a la muerte, al duelo, a la enfermedad y al miedo a perder. ¿Cómo podemos hablar de la muerte y el duelo en las escuelas? ¿Cómo lo abordamos? La pedagogía de la muerte y la educación para la muerte desde una experiencia argentina.

Muerte y duelo en las escuelas: antes o después

La Fundación IPA en Bariloche está conformada por profesionales de la salud: psicólogos, médicos y especialistas vinculados al campo de los cuidados paliativos. El equipo realiza talleres, capacitaciones y asesorías a docentes y estudiantes a través del proyecto “Duelo en escuelas”.

Nos venimos preguntando qué hacer con el tema del duelo y nos pareció que las escuelas son una de las principales destinatarias del tema. Veíamos que la muerte, el duelo o el hecho de tener un alumno con una enfermedad grave provocaba desconcierto”, cuenta uno de los representantes de la fundación, Alejandro Nespral.

Las propuestas de sus talleres comenzaron a surgir con llamados tras la muerte de un estudiante o de un docente de la comunidad educativa. Y así empezaron a acompañar en esa primera etapa del duelo que es “acomodar institucionalmente a la escuela”.

Con la sistematización se dieron cuenta que había dos maneras de abordar estos temas: con talleres preventivos (es decir, hablar antes de que suceda una muerte) y acompañar a las instituciones en situaciones de duelo.

La Educación para la Muerte y la Didáctica de la Muerte incluye estas dos orientaciones:

Previa a una eventualidad trágica. Parte de que la muerte atraviesa a todas las materias o áreas del conocimiento y a todos los temas transversales consensuados de la currícula.

Posterior o paliativa que se desarrolla circunstancialmente cuando se puede dar una vivencia de pérdida cercana. Es de aplicación a otros miembros de la comunidad educativa como padres o profesores.

Hablar de perder

La Fundación IPA realiza paralelamente una investigación que ya reúne a más de 1000 docentes de la provincia de Rio Negro. Entre los resultados, conocieron que docentes dicen tener nula o mínima capacitación en este tema, aunque están más que interesados.

Alejandro explica: “la muerte es una experiencia humana que todos ya vivimos o vamos a vivir, la experiencia de perder a alguien y perder en general. No siempre el duelo es porque se murió alguien sino por otras cosas. Es abordar la idea de perder, la respuesta humana que tenemos cuando perdemos algo, la salud, una función vital, que mis padres se separaron, perdí una mascota o perder algo por mudanza”.

Para el especialista, “la idea de pérdida nos acompaña, es una experiencia muy presente en nuestras vidas, pero no logra ser transformado en un eje que se pueda hablar en un contexto de enseñanza y aprendizaje. Sabemos que sucede con frecuencia, necesitamos elaborarla”.

Desde la fundación aclaran que la muerte y el duelo son temas que necesitan acompañamiento de la comunidad. “Proponemos que esa pérdida sea acompañada. Siempre va a haber una elaboración sobre el tema, no dejemos a las infancias elaborando solas, no porque lo hagan mal sino porque hay una oportunidad perdida”.

Fundación IPA

Encarar la muerte y el duelo: algunas recomendaciones

Pensar el tema. Para Alejandro, ANTES QUE TODO, es necesario que el tema sea pensado honestamente por el o la adulta que lo abordará: “No creo que haya una posibilidad de abordar el tema si previamente no pasamos el tema de la pérdida y el duelo por adentro nuestro”. 

El mismo adulto de siempre. Ante una muerte en la escuela, muchas veces las y los docentes los llaman para que trabajen con esos estudiantes. La respuesta de la fundación es NO.

“Cuándo hay un niño, niña o adolescente en duelo, tiene que estar el mismo adulto de siempre. De nada sirve que el docente te hable del 99% de los asuntos de la vida, pero cuando alguien se muere el docente desaparece y viene una supuesta persona que sabe mucho”, dice Alejandro. Lo que si hacen es hablar con el docente sobre formas de abordaje.

No tenemos respuestas a todo. La pedagogía de la muerte la plantea como una de las claves principales. Entender la muerte exige aceptar la incertidumbre. De la muerte: o hablamos sinceramente o mejor callar.

No esperar para hablar de la muerte a que sea tan próxima que los sentimientos nos ofusquen. Hay muchas ocasiones para hablar de la muerte y de lo que la rodea: la muerte de un conocido, una visita al cementerio o la muerte de la mascota. Son ocasiones que hay que aprovechar para hablar con el niño del tema y facilitarles el acceso comprensivo a todos los aspectos.

No usar eufemismos. Es hablar con claridad, sin esconder las palabras. Hay que utilizar las palabras muerte, difunto, cadáver, ataúd. No las disfracemos con eufemismos como «descansar», «dormir», «ha ido de viaje».

No convertir nunca a los muertos en vigilantes como «seguro que él lo querría», «te está mirando”. Según la teoría, “haríamos muy difícil la adquisición de una ética razonada y de una moral autónoma, que son siempre fundamento de equilibrio personal”.

Aprovechar para abordar el propio ciclo vital desde el nacimiento a la muerte y la diversidad de simbolismos que los pueblos e individuos le adjudicamos a ello.

La muerte está rodeada de sentimientos. No hay que esconderlos. La pedagogía de la muerte no es una pedagogía indolora, sino una pedagogía que asume el dolor, la tristeza como parte de la existencia humana.

La muerte está vinculada a unas causas. Es bueno que los niños y las niñas conozcan las causas como enfermedades graves o grandes accidentes.

SI TE INTERESA SABER MÁS | LEE EL ENFOQUE DIDÁCTICO DE ESTAS RECOMENDACIONES

La Fundación IPA organiza una jornada virtual “Enfermedad, duelo y muerte en la escuela: hacia una pedagogía de la muerte”, el sábado 13 de noviembre de 09:00 hs a 17:00 hs. Acá podes conocer todos los temas que abordarán y ver las promociones para equipos de docentes.

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