Desde ADIUVIM, el gremio de las y los docentes de la UNVM, declaró el estado de alerta y movilización y convocó a una Semana de visibilización y protesta del 16 al 22 de marzo. A su vez, en los tres primeros días, se cumplirán jornadas de paro “ante la gravísima situación de desfinanciamiento universitario, la pérdida sostenida del poder adquisitivo y el acelerado deterioro de nuestras condiciones laborales”.
La Asociación de los Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (ADIUC) de la UNC convocó, por su parte, a un paro de una semana sin asistencia a los lugares de trabajo y se encaminan a una medida de fuerza «por tiempo indeterminado», al igual de lo que ya decidieron los y las educadoras de la UBA.
En tanto, en Rio Cuarto, la Asociación Gremial Docente de esa universidad pública, debatirán en qué jornada de esa semana que comienza el 16 hacen cese de tareas.
Incipiente rebelión de docentes universitarios
Ante esas decisiones, ADIUVIM convocó a la docencia local a participar de la reunión informativa del jueves 12 de marzo (14 horas, frente a la Bedelía) para organizar la semana de visibilización y las medidas de fuerza.
El gremio que conduce Nahum Miraad en la UNVM señaló: “Nos manifestamos en alerta frente al intento del gobierno nacional de modificar la Ley de Financiamiento Universitario, una conquista que arrancamos en la calle y que el Congreso votó en seis oportunidades”.
“Hoy pretenden desmantelarla para imponer un ajuste brutal: pagar apenas un 12% del 55% de aumento que nos corresponde. Este nuevo ataque se inscribe en una política sistemática de negación de la paritaria como ámbito legítimo de negociación, pretendiendo imponer aumentos unilaterales claramente insuficientes frente a una inflación mensual que ronda el 2,5%”, explicaron.
Asfixia presupuestaria
Para ADIUVIM “el cuadro es de asfixia presupuestaria y salarial. Con un presupuesto en mínimos históricos, el 60% de la docencia universitaria percibe salarios por debajo de la línea de pobreza. Se ha incumplido la Ley de Financiamiento aprobada por el Congreso y, tras su veto, el gobierno insiste en reformarla para consolidar el ajuste. Varias universidades han declarado la emergencia, entre ellas la propia UNVM, ante la falta de fondos operativos para garantizar servicios básicos como luz y gas, y frente a la dramática situación salarial”.
Precisando más sobre la UNVM “en nuestra universidad, las condiciones de trabajo se deterioran rápidamente. A ello se suma el elevado costo de la obra social docente, ASPURC, cuyos componentes han sido incrementados, agravando aún más el ingreso real de las y los trabajadores.
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