El 10 de abril en Argentina se conmemora el Día Nacional del Investigador/a Científico/a.
La doctora María José Galván, investigadora de la UNVM-CONICET, que trabaja sobre el diseño de un producto (fertilizante orgánico) a partir de residuos de plantas de biogas, sostiene: “Hoy atravesamos momentos críticos, de autosostenernos en nuestras propias investigaciones. Creer que todo va a mejorar, me mantiene, pero el daño que se hizo no se podrá recuperar ni en 40 años”.
10 de abril-Día Nacional del Investigador/a Científico/a
La fecha en el calendario busca que se recuerde el legado de Bernardo Houssay, pionero de la ciencia argentina y primer latinoamericano en recibir un Premio Nobel en Ciencias: «La ciencia no es cara, cara es la ignorancia«, solía repetir.
Este viernes 10 de abril, como fecha recordatoria, encontró a María José Galván dando clases teóricas por la mañana y prácticas en Laboratorio hasta las 14, para la cátedra Gestión de Efluentes de 5° año de la Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables.
“La mayoría somos doble dependencia: investigadores y docentes. Así que hoy me tocó en este doble rol”, le dice a Villa María Educativa, mientras acaba de percibir como salario de marzo $300000 como docente y un millón doscientos como investigadora con más de 10 años de experiencia.
“Un círculo hermoso sobre lo que es la educación pública”
Galván es biotecnóloga (Licenciada en Biotecnología – Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de Tucumán-), se especializó en bioprocesos ambientales, cumplió con el trayecto de Doctorado en Ciencias de la Ingeniería en Río Cuarto (UNRC) y tiene un posdoctorado en Bioingeniería de nuevos materiales.
“Miro hacia atrás, todo el trayecto y el esfuerzo, y ahora observo a mis alumnos con esa emoción, y me transporta a mis primeros años de estudiante allá en Tucumán, con esas ganas. Hoy me atraviesa que mi hijo también haya comenzando la universidad; que mis alumnos hoy sean profesores de él: un círculo hermoso sobre lo que es la educación pública”.
“Los sueldos son deprimentes: Una falta de respeto, estamos precarizados”
La radiografía del momento bisagra que transcurre la ciencia argentina la sintetiza en pocas palabras: “Hoy atravesamos momentos críticos…, críticos realmente de autosostenernos en nuestras propias investigaciones. Soy muy creyente, y precisamente el creer que todo va a mejorar, me mantiene: a modo de broma le digo a mis alumnos recen para que me dure la vocación y tratar de darme autoaliento”.

Y agrega: “Estamos pasando momentos muy duros, no estamos teniendo becarios, los sueldos son deprimentes. Lo tomo como una falta de respeto y de reconocimiento. Estamos precarizados, sin aportes, esperando altas de cargos ya concursadísimos y aprobados con todas las evaluaciones que nos someten…”.
“El daño que se hizo, ni en 40 años lo vamos a recuperar”
Para que exista esta “María José” en el presente, tuvo que existir “otra” en un pasado reciente que apostara por estas áreas disciplinares. ¿Para la María José del futuro, se hace necesario salir hoy a tocar la puerta del sector privado?, preguntamos. “El año pasado, con la incertidumbre que se generaba, comencé a tener entrevistas con el sector privado: las respuestas que obtuve estaban relacionadas con mi edad (algo más de 40 años) …, ya no sos joven para salir al mercado laboral, y a otros colegas también le está pasando lo mismo. La competencia es mucha y la sobre experiencia te lleva a que te rechacen, también: ¿Suena raro no? ¿Qué haría un doctor en Ciencias de la Ingeniería o Biológicas en una industria? En mi caso, sigo en la búsqueda, y no sólo en el país sino a nivel internacional”, respondió.
“Estamos en un punto de no retorno. Creo que todo el daño que se hizo en la ciencia, ni en 40 años lo vamos a recuperar. Grupos de trabajo desmembrados completamente, más la gente que se fue… Es un panorama muy triste”, cierra María José que, seguramente, deberá apelar todos los días a métodos pocos científicos para sobrevivir con ese salario, mientras que en paralelo podría pensarse que el Dr. Houssay estaría muy orgulloso de tamaña vocación.

