Financiamiento: “Un ingeniero no tendrá futuro en un país sin industria”, apelación de Joaquín invitando a Marcha Universitaria

0
79

El 15 de octubre en distintas ciudades del país se realizará la 5° Marcha Federal Universitaria en reclamo por la Ley de Financiamiento Educativo. En vísperas por la organización en Villa María de esta acción de protesta aparece, de manera repetitiva, la apatía de los claustros docentes y de estudiantes a la hora de participar.

Un estudiante de 4° año de Ingeniería Química de la UTN Regional Villa María apela a sensibilizar a sus pares con distintas consignas, ancladas en esta realidad: “Un ingeniero no tendrá futuro en un país que no tiene industria”.

Financiamiento

El Frente Sindical Universitario (en donde están representados docentes y NoDocentes de la UNVM y la UTN), el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Federación Universitaria (FUA) convocaron a esta 5° Marcha a realizarse el jueves 15 de octubre y tendrá como escenario, también, la ciudad de Villa María.

Joaquín Imbern, secretario de Bienestar Estudiantil de la Regional Tecnológica, sostiene: “El desgaste de esta situación llevó a repetir la medida de fuerza, con una marcha. A ciencia cierta nadie sabe por qué el Gobierno Nacional sigue sin cumplir la Ley, sería bueno saberlo…, ya que fue votada por el Congreso y sobrevivió al veto presidencial”.

Y responde a las causas: “Esta quinta marcha caía de maduro que debía organizarse porque no puede ser que las universidades sigan en esta situación de crisis. Hoy se mantiene a pulmón, gracias a los docentes y NoDocentes, que están dispuestos a seguir, aunque estén mal pagos”.

“Un ingeniero no tendrá futuro en un país sin industria”

La apatía de gran parte del estudiantado villamariense, de ambas universidades para con esta situación bisagra de la universidad pública argentina, no excluye que ese bumerán regrese perjudicándolos en su formación a raíz de los ecos de una baja presupuestaria.

Joaquín lo ejemplifica muy bien: “Se hace difícil que entiendan la situación. No sólo con lo del presupuesto sino también con las medidas contra la industrialización: un ingeniero no tendrá futuro en un país que no tiene industria. Es algo que nos cuesta hacer hincapié en los estudiantes actuales”.

Para Joaquín «es enaltecedor» que sus docentes paguen reactivos de sus bolsillos para cumplir algunas prácticas

Y lo profundiza, en este sentido, cuando encuentra huecos en el proceso de prácticas, por ejemplo: “En mi carrera tenemos muchos trabajos de Laboratorio, y demás, que al momento de necesitar ciertos reactivos, equipos, comisiones que se deben realizar, para que podamos cumplir con prácticas, o clases teóricas, se ven esas cuestiones traducidas. No hacemos tales trabajos porque falta el reactivo, y es caro comprarlo… Hay docentes que han puesto de su propio sueldo para poder hacer una experiencia: eso me parece muy enaltecedor por parte de ellos”.

Mamá docente, papá mecánico

Este estudiante llegó a las aulas de la Tecnológica proveniente de La Carlota. Se apoya en sus orígenes y referencia los avatares diarios que deben sortear Eugenia, su mamá docente primaria, y Guillermo como mecánico.

A su vez, improvisa sobre que a todos los núcleos familiares impactó la asfixia económica, y de ello también piensa hablar con sus pares: “Estoy bastante preocupado por esta situación. Les trato de hablar desde la sensibilidad… Esto nos atañe a todos…, ambos somos estudiantes, estamos en la misma…, no tenemos ningún privilegio. A los dos nos interpelan estas cosas”.

“Hay cierto grado de apatía”

Joaquín tratará de buscar, en estos días previos a la nueva marcha, interpelar a su claustro: “Hay que hablarles desde la empatía, que todo esto influye en nuestra educación y tratar de apelar al acompañamiento mutuo: yo peleo para que vos, mañana, puedas tener tu título, y espero que me acompañes”.

Según este estudiante “se habla poco” de esta situación en la diaria. “Se trata de evitar un poco el tema ya que, en general, al ser ingenieros nos mantenemos al margen de la situación… Los llevo al debate, pero…, la mayoría de las veces no hay una respuesta del otro lado. Hay un cierto grado de apatía por la misma situación o el simple hecho del desgaste de la cursada. Muchos estudian y trabajan, y no pueden involucrarse (por los tiempos). Esto conlleva a otra carga mental, y no muchos están dispuestos a asumirla”, explica.

Agrega, en relación con el compromiso que el sí asumió: “Esto no significa que no debamos discutirlo en las aulas, en los pasillos… Me parece un tema sumamente necesario, pero hay veces que es difícil sensibilizar sobre estas cuestiones, con compañeros que en el día a día estamos acostumbrados a hablar de cuestiones más técnicas y no se dan estos diálogos, y pasan de largo estas situaciones”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí