¿Cómo contar la experiencia histórica de docentes en Argentina?

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Flavia Fiorucci es investigadora y una de sus líneas es la historia cultural de la educación. A través de sus trabajos podemos reconocer tendencias en el sistema educativo, abordar disputas políticas y pedagógicas, conocer el proceso de feminización de la docencia y cómo fue la formación docente en el pasado.

En el marco de una charla organizada por el Programa de Articulación entre Investigación educativa y Estudios de Posgrado en Educación de la FFyH de la UNC, la investigadora recorrió algunos supuestos y desando otros.

La educación de ayer

“El pasado esconde nudos de problemas que nos permiten entender el presente y hasta discutir políticas públicas que se ensayaron y no tuvieron buen resultado”, arranca diciendo la investigadora.

Un día, mientras investigaba sobre historia intelectual en un archivo, encontró un tesoro. Se trataba de sumarios hechos a las maestras durante la época peronista. Esto hizo que se inclinara hacia la historia de la educación. “Eran una ventana a ese mundo del peronismo, a una escena que me permitía conocer un montón de cosas», dice.

El sistema educativo (desde 1880 hasta mediado del siglo XX) era, según algunos autores, un sistema centralizado y homogéneo, con vocación civilizatoria y disciplinaria. La imagen que predominaba era esta. Incluso, Beatriz Sarlo, llega a definir a las maestras como “robots estatales”.

“He tratado de desandar estas ideas y pensarlo como un sistema educativo marcado por el ensayo y el error, se probaron horarios, becas, incluso también con innovaciones en lo pedagógico. La heterogeneidad fue una nota distintiva del periodo. Incluso había imposibilidades materiales de un estado que estaba en construcción”, explica.

Las fuentes de Fiorucci incluyen experiencias reales de maestros y maestras. Ha recurrido a memorias de maestros que contaron sus experiencias y a informes de inspectores.

“Cuando me acerqué a esta escena, vi maestros que discutieron lo que decían los agentes estatales y las familias tampoco aceptaron sin cuestionamientos lo que venía de las escuelas. El proyecto educativo que puso en movimiento la generación del 80 fue muy exitoso, fue la gran apuesta de la argentina liberal, se ve en las estadísticas de la reducción del analfabetismo. De eso no hay dudas, pero detrás de ese éxito la legitimidad de la escuela fue una construcción y ganar esa legitimidad se disputo cotidianamente y no fue fácil”, expresa.  

¿Es posible pensar a las maestras como intelectuales?

Para la investigadora, si es posible. Los y las maestras adaptaron ese mandato civilizatorio, actuaron y reflexionaron sobre sus límites y posibilidades. Eran intelectuales muy particulares, “fundaron bibliotecas y editaron libros. La diferencia que separaba a los maestros es el lugar que ocupaba el ser maestro en la identidad de las personas. La idea de misión distinguió a los maestros y con esto tejieron su protagonismo en la sociedad”.

Acá fue fundamental el papel de las escuelas normales, espacio donde se formaban a las y los docentes. “La escuela normal se gesta en el interior donde se piensan prácticas y experiencias culturales, era un centro de cultura. Se convocaban a sectores sociales desprovistos de un capital simbólico previo, la escuela normal es señalado como el eje en donde se trama el antes y el después en una sociabilidad local”, detalla.

Feminización de la docencia

Fue en esta época donde comienza el proceso de feminización de la docencia. Para fines del siglo XIX las mujeres son mayoría en la profesión docente.

Al respecto, dice Fiorucci: “Las maestras representaron uno de los primeros grupos de mujeres educadas, era uno de los pocos caminos posibles para su profesionalización y emancipación económica. No obstante, esta apuesta se realiza en el telón de fondo de gran inquietud del trabajo de la mujer. La tarea implicaba abandonar el hogar e interactuar con varones, a la maestra se le exigía aún más constituirse como un ejemplo de orden y moralidad, trabajo, limpieza. La profesión tuvo efectos ambiguos y condiciono a esa libertad a un escrutinio público”.

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