Desde el Instituto de Ciencias Básicas y Aplicadas de la UNVM trabajan en un proyecto de Extensión orientado a la valorización del lactosuero y al reaprovechamiento de frutas y verduras. El objetivo: Transformarlos en alimentos nutritivos destinados al merendero ‘Un Rayito de Esperanza’ de barrio Las Playas que lleva adelante Liliana Costabello.
Se trata de una iniciativa universitaria que pretende revalorizar alimentos para nutrir infancias: un proyecto de extensión con impacto social y ambiental.
Un “rayito” universitario llevando “esperanzas”
La iniciativa apunta a revalorizar alimentos que habitualmente se desperdician, como frutas y verduras descartadas por imperfecciones para su comercialización. En tanto, el lactosuero se genera por la industria quesera local, principalmente las de pequeña y mediana escala.
Según señalan desde Básicas, a través de su debido tratamiento, el equipo extensionista busca transformar estos recursos en productos alimenticios seguros, equilibrados y de alto valor nutricional, promoviendo además una lógica de economía circular.
El proyecto
La propuesta tiene como principal destinatario al merendero ‘Un Rayito de Esperanza’ (Centro Comunitario emplazado en barrio Las Playas) destinado a brindar acompañamiento nutricional y educativo a niños y niñas, mientras continúa enfrentando limitaciones en el acceso a alimentos variados.
En este sentido, el grupo busca conectar excedentes de comida que pueden generarse en algunos centros, como el Mercado de Abasto en el caso de la comida y empresas lácteas en el caso del lactosuero, con necesidades concretas de la comunidad generando así un impacto social, ambiental y educativo positivo.
Voces de protagonistas
«Villa María es una de las principales cuencas lecheras del país y eso es un gran potencial para uno de nuestros objetivos que es aprovechar el suero lácteo y generar bebidas con alto valor nutricional», comentó el docente e integrante del proyecto, Gabriel Bartolussi y añadió: «Si a eso le sumamos la fruta y verdura que podremos obtener del Mercado de Abasto, le estamos sumando un alto valor agregado».
Por su parte la coordinadora, Liliana Costabello, destacó la importancia que esta iniciativa supone en tanto pone en valor la idea de ‘soberanía alimentaria’. «Tratamos de buscar alternativas para ver, con lo que tenemos, qué podemos hacer y cómo lo podemos hacer mejor», señaló.
Respecto a la metodología de trabajo, este abordaje incluye primeramente en un relevamiento de los volúmenes de descarte y su diagnóstico nutricional, seguido por instancias de capacitación en buenas prácticas de manufactura para estudiantes y voluntarios. Luego se trabaja en la producción, control de calidad y distribución de los alimentos, así como también en acciones de difusión y concientización sobre el valor de los alimentos recuperados y su potencial para mejorar la salud.
Fuente: Área de Comunicación IAPCBA (UNVM).

