Alfabetización e inclusión: Lanzaron el programa “Yo, sí puedo” en Villa María

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La Fundación “Un Mundo Mejor es Posible” y la Regional de la CTA Autónoma lanzaron el programa “Yo, sí puedo” en Villa María. La instancia de alfabetización e inclusión tiene lugar en el barrio La Calera.

Este programa alfabetizador cubano está destinado a jóvenes y adultos, mayores de 18 años, que no hayan sido alfabetizados en su hábitat de nacimiento o permanencia, para luego ser insertados en las instancias que prevé el sistema educativo formal de la provincia.

Alfabetización e inclusión: “Yo, sí puedo”

La Fundación UMMEP comenzó a funcionar en 2003, primero de manera informal, con el apoyo de militantes sociales que asumieron la tarea de organizar el trabajo en terreno, junto a organizaciones sociales de base, para implementar este programa, inaugurando así la cooperación cubana en Argentina, en favor de las poblaciones en situación de vulnerabilidad y exclusión.

La docente Sonia Ramadori, dirigente de la central sindical en Villa María, contó sobre su periplo local para presentar la instancia: “Primero fui varias veces a caminar el barrio La Calera para que me conozcan, hice contacto con el Centro Vecinal, las asistentes sociales, la gente que trabaja en el Centro de Salud del barrio, la directora de la escuela y la referente del merendero”. Luego, hizo lo propio con la cubana Isabel Cristina Fernández, referente del Programa de Alfabetización en Argentina y que se desempeña en el Ministerio de Educación de la Provincia de Tierra del Fuego.

¿Cómo se desarrollará el programa?

“La idea es empezar en un barrio como prueba piloto para continuar en otros. Ya hay otro barrio que al ver lo que se comparte en redes llamaron interesados para que les llegue a ellos y hasta de Bell Ville me preguntan si podría extenderse a otras ciudades”, describe Ramadori.

Por otra parte, como suele ocurrir frente a estas deudas que la democracia argentina tiene para con sus connacionales, la docente explicó: “Así como hay interés explícito en algunos también hay quienes conservan cierto pudor de reconocer que no saben leer y escribir, conociendo eso es que tratamos de respetar la intimidad e intentamos llegar a ofrecerlo de una manera más familiar, compartiendo una tarde de mates y tortas fritas, por ejemplo, como ya hemos hecho”.

“El Programa consta de 65 clases. Cada clase está en un video donde un maestro propone un aprendizaje, cada uno tiene una cartilla donde hace su práctica de escritura y lectura. El facilitador de cada grupo de cinco personas acompaña el proceso, aclara dudas, estimula y aporta lo que considere que cada persona aprendiz está necesitando como apoyo. Termina el programa cuando cada uno logra escribir una carta y leerla. Ese sería lo que llamamos en educación examen final”, explicó Ramadori.

Imagen: Ilustrativa.

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