Deliberante Estudiantil y evocación por “La Noche de los Lápices”: “Las gomas para borrarlos ya se desgastaron”

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El Concejo Deliberante Estudiantil de Villa María evocó a los y las estudiantes platenses en el aniversario 50 de lo que fue el legado de “La Noche de los Lápices”.

Las memorias resonaron desde las bancas y un par de frases parecieron sintetizar un momento público de una gesta de hace tiempo que vuelve siempre en algunos compromisos individuales: “Las gomas para borrarlos ya se desgastaron”; “hasta qué punto la intolerancia destruye una Nación” y “Nunca más una madre que tenga una silla vacía”.

Deliberante Estudiantil y “La Noche de los Lápices”

Cien estudiantes, de 22 colegios secundarios, junto a docentes y familiares, rindieron homenaje desde las bancas de la mano de los y las militantes locales Detenidos-Desaparecidos en la ciudad en ese período oscuro impuesto por la Dictadura Cívico-Militar-Económica y Eclesiástica.

Relatos, experiencias transmitidas, material leído y procesado y un compromiso firme de defender la memoria y la identidad militante rondaron durante el encuentro.    

El silencio de la histórica Casona de Pereira y Domínguez acompañó cada momento propuesto y hasta el reloj de pared mostraba una hora menos, como no queriendo que las juventudes dejaran el recinto y se llevaran esas ideas frescas, las improntas y las leyendas que desplegaron en las paredes.

Lo que devuelve el espejo

Vivimos momentos de marcada intolerancia, deshumanización y aquellos derechos que parecían innegociables, hoy se los cuestiona, se los orada se los pretende socavar mediante rencillas mezquinas. Desde una banca, un concejal estudiantil puso blanco sobre negro: “Aprender a convivir, a pensar diferente y a ejercer de manera plena nuestra ciudadanía”.

Y agregó: “Como sabrá Presidente, la formación ciudadana sólo puede florecer en un clima de absoluta libertad, donde las preguntas sean bienvenidas y los desacuerdos no sean castigados, sino que, analizados, a través del diálogo plural”.

El mismo estudiante, en otro de sus pincelazos textuales, recordó: “Según testimonios de villamarienses, en nuestra propia localidad, se vivieron (durante la Dictadura) situaciones de enorme tensión e incertidumbre, donde docentes y alumnos debían medir cada palabra para evitar consecuencias nefastas”. Imposible no trasladar esta situación con aquella vivida por nuestra poetisa Edith Vera a la que nunca le devolvieron su cargo docente, desgarrado por la Dictadura, y que aún la democracia no reparó.

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