En días llega al IPEM 147 MAO el ascensor inclusivo que unirá ambas plantas del edificio. Jorgelina, mamá de Bautista (6° Informática), con discapacidad motora, cuenta que estos momentos previos “lo hace muy feliz, lo tiene ansioso, lo está esperando”.
Esa comunidad educativa plasmó en papeles lo que el programa municipal “Villa María Piensa y Propone” lo hizo realidad, después de haber ganado ese certamen, en una de las categorías, donde hasta las y los vecinos de ese sector formaron parte.
“Con esto del ascensor, Bauti está muy feliz, ya que en su momento se perdió algunos actos que se hicieron en la planta alta. Aunque, en algunas oportunidades, lo han subido profesores, compañeros…, pero bueno…, en algunos otros momentos se tuvo que quedar abajo”, remarca.
Ascensor inclusivo en el MAO
Bautista porta un andador desde sus 4 años. A decir de Jorgelina, su mamá, tanto docentes, como profesores y directivos, siempre colaboraron y tuvieron presentes durante el trayecto escolar que comenzó en el Nivel Inicial (Jardín) del José Ingenieros, continuó en el Primario de calle Santa Fe y transitó todo el secundario “Comenzó en el Jardín del José Ingenieros: la verdad que ahí tuvo un muy buen acompañamiento, desde el minuto cero, tanto de las maestras como de la directora”. Ya en el primario, nos recuerda: “La adaptación fue muy buena ya que sus aulas siempre estuvieron en planta baja, y también muy acompañado en todo su ciclo de primario”.
Y apareció el IPEM 147 en su senda formadora: “Optamos por anotarlo en el MAO donde desde el primer día nos brindaron todo el apoyo en la escuela para la adaptación. En estos 6 años Bautista siempre tuvo el acompañamiento, tanto desde los profes como de los directivos”.
Añade: “Yo, como mamá, más que agradecida por todos estos años con esas escuelas por todo lo que han hecho por Bautista”.
Pronto a egresar “sabe que otros lo van a poder disfrutar y utilizar”
Con cierta emoción que la embarga, Jorgelina agrega: “Aunque él ya sabe que lo va a disfrutar poco, me dice que, aunque sea poco ese tiempo, se queda feliz, ya que sabe que otros alumnos lo van a poder disfrutar y utilizar. La satisfacción que ya está y otros lo podrán usar”.
Y exhorta: “Quiero recalcar algo: que seamos más empáticos. Tanto en los colegios, en los salones, en todos los lugares de espacios públicos, y en la calle, pedir que todos tengan derecho a estar y transitar.

