En el Grupo Juvenil “Maranatha” se contiene la ansiedad por ya ser parte de la liturgia urbana y pastoral que promete la llegada del Papa León XIV a Córdoba. Una delegación de 20 jóvenes de Villa María ya ubica en sus mochilas los elementos que hagan soportar una larga vigilia, aunque no quieren olvidar llevar consigo aquella frase que los convocó y hoy renuevan: “¡Hagan lío!” y “Vayan y anuncien”.
Catalina, Victoria e Ignacio, pertenecientes a la Parroquia de Lourdes, con la coordinación de Julieta, nos cuentan cómo esperan el hecho de ser parte de un evento multitudinario, aunque, a decir de sus reflexiones, buscan también ser puentes transformadores, desde lo individual hacia lo social dentro, en sus tareas misioneras.
Desde las 16 horas del lunes 9 de noviembre estarán viajando hacia la capital mediterránea, para estar prestos cuando abran las puertas del ingreso al predio y participar de la Vigila, dispuesta desde las 22. Pasarán la noche, espalda con espalda para soportar el cansancio. El mate, la mística y la música ambiente serán parte de las bases de sostén de aquellas mil y una anécdotas que después puedan relatar a su regreso.
León XIV en Córdoba: ¡Hagan lío! y “Vayan y anuncien”
“A mi la frase que me quedó muy grabada del Papa Francisco fue que nosotros los jóvenes hagamos lío… Últimamente es como que los jóvenes no se unen a la Iglesia, y hace falta más movimiento. Entonces, ahora, la idea es que se sumen y hagamos más actividades para que la Iglesia esté más presente con los que hacemos. Esa frase puede seguir…”, dice Victoria Ferreyra, egresada del Instituto San Antonio, hoy estudiante de Cocina Profesional en Capacitar.
Para Ignacio Cardozo (alumno de 1° año de la Tecnicatura en Programación en la Facultad Regional de la UTN) “el nuevo Papa debería motivar la unidad entre las personas. Hay muchos conflictos…”.

Julieta Bustamante, coordinadora del Maranatha, trata de hilvanar las acciones de Francisco con las tareas que se le acercan a León XIV. Esgrime que frente a los distintos desafíos que atraviesa la sociedad, “Francisco decía la Iglesia es para todos, entramos todos, las puertas están abiertas para todos. Creo que ese es un rol importante, como Iglesia, que debemos asumir hoy. Como grupo estamos empezando a trabajarlo: esto de vamos a recibir a todos. Nuestra impronta debe ser ¿Vos querés venir a participar?, no va a haber nada que te detenga”.
Y lo explica: “Si bien venimos de una religión que tiene sus pautas, no implica que alguien con ganas de participar, no pueda hacerlo. Ese me parece que debería ser uno de los buenos mensajes que debería dejar este Papa. La Iglesia debe ser para todos, abierta a todos, y que todos están invitados. Hay que sacarse prejuicios de la cabeza”.
Espíritu de grupo y sus misiones
En el barrio San Nicolás existe un Centro Misionero que lleva el mismo nombre de la barriada. Allí funciona un espacio donde se sirve una merienda y se brinda apoyo escolar. Una vez por mes, hace algo más de un año, estos jóvenes llegan los sábados por la mañana visitando las viviendas y por la tarde proponen juegos para las niñeces.


A su vez, se reúnen una vez por semana, los sábados por la tarde. “Es como una entrega, suelo decir. Teniendo en cuenta las edades, podrían estar con sus amigos, pero van a las reuniones”, dice Julieta. De hecho, para muchos de sus integrantes, “el grupo de amigos es este propio grupo juvenil. por no haberlo podido encontrar en otros espacios”, agrega, sin olvidar la razón de ser de estos encuentros semanales donde aparecen distintos temas sobre “la vida, que nos interpela”, además de misionar por barrios colindantes a la parroquia.
Crece la ansiedad
A Victoria Ferreyra la embarga la ansiedad: “Estoy muy emocionada, quiero que ya sea ese momento de poder disfrutarlo con los chicos, será un muy lindo momento. Ver al Papa es una emoción gigante, muy emocionante. No esperaba poder vivirlo, y cuando me enteré de que venía, dije es mi oportunidad”. Además, en ella, recalan los argumentos esgrimidos por su familia: “Mis papás me dijeron: es la primera vez que lo vas a vivir, disfrútalo, ya que no sabes en que otro momento vuelva a ocurrir…”.

Catalina Stefani (Estudiante de 6° año del Instituto La Santísima Trinidad), por su parte, elige una palabra para calificar la antesala de este viaje: “Emoción, sobre todo”. La tradición familiar, en cuanto a su participación en la Iglesia, hizo que sus padres vayan de voluntarios en la llegada del polaco Juan Pablo II cuando piso suelo cordobés aquel 8 de abril de 1987, “por eso, siempre predispuestos…, es algo que, si bien se puede repetir, es un gran momento para el hoy”.
A Ignacio Cardozo también le toca repetir una experiencia familiar similar: “Mis papás fueron a ver a Juan Pablo II…, estoy con mucha alegría. La verdad, nunca hubiera esperado que me pasara, fue muy inesperado. Tengo mucha emoción y expectativas de vivir ese momento. Será una experiencia única para encontrar alguna iluminación más sobre el amor de Dios”.
“Reafirma nuestro rol de jóvenes”
El rol de multiplicadores de un mensaje. “Se trata de que, a raíz de esta visita, otros jóvenes comiencen a involucrarse, y vivan esta experiencia…, será única”, entiende Victoria.
También lo confirma Catalina: “Esto reafirma, totalmente, nuestro rol de jóvenes. Más allá de que lo hacemos todos los días, pero, en estos espacios, y en la Vigilia, sobre todo, seremos el centro (de convocatoria). Suele verse que la Iglesia es algo muy viejo, y plantarnos diciendo somos jóvenes, estamos acá…”.
“Esperemos que, como grupo, podamos mover más corazones jóvenes y esta experiencia capaz es motivadora para muchos”, aporta Ignacio.
El presente de la Iglesia Católica: sus miradas
El presente y la participación en la Iglesia. Voces más que autorizadas.
“Puede haber, de acuerdo con cómo está la sociedad hoy por hoy, algunas diferencias con la Iglesia… Alguna gente se aleja… o a veces no le llama la atención, diciendo solamente van a hablar de Dios, de Jesús…, y nada que ver. Al menos nosotros, compartimos momentos hablando de ello, claro, pero también hablamos muchas cosas sobre la vida, la actualidad. Últimamente como que la sociedad lo ve de otra forma y se quedó que solamente hablamos de eso, y nada más…”, describe Victoria.

Buscar un oído de escucha. Invitamos a Catalina para reflexionar sobre si existe la instancia de que algunos pibes o pibas se acerquen a su grupo buscando ser escuchados: “Totalmente. Siento que todos los que llegan vienen buscando otra familia, verse en un grupo de amigos… Siempre hay una oreja que escucha. Somos una gran comunidad y nos acompañamos entre todos”.
Ignacio responde a cuáles serían las principales herramientas para el acercamiento con otros jóvenes que hoy no forman parte. “Les contaría experiencias propias de vida. Tal vez como me ayudaron a mi a salir de cosas malas… Contarle mi propia experiencia, lo lindo de estar en un grupo, y lo que te puede brindar”.
Los orígenes y el futuro
Julieta, en tanto, nos corre el velo de una realidad que denota una fuerte falta de participación en distintos estamentos sociales. “Cuando empezamos éramos cinco…, ahora somos casi treinta. Hay de todo: chicos que vienen de una trayectoria de vida de fe, porque sus padres les han enseñado, y siguen construyendo esa fe… Hay otros que recién ahora se están acercando a este camino y están aprendiendo muchas otras cosas. Con esta visita del Papa pasa un poco eso: mucha gente va a ir por mera curiosidad, sólo por tratarse de una figura importante. Es una oportunidad para que muchos recuerden aquel camino que habían empezado y querer retomarlo de repente…”.

Profundiza: “Reforzar ciertos valores…, como decían los chicos, a veces uno no va a la Iglesia solamente para rezar, o tener una creencia, sino que también se siente identificado con ciertos valores que promueve la Iglesia: la comunión en conjunto, la solidaridad, el respeto hacia el otro, darle dignidad a otro. Esta visita servirá para movilizar mucho más esos valores”.
Los contactos con las necesidades urgentes
En sus acciones misioneras, sostiene Julieta, “ahí sí se ven las necesidades. Por ahí, en los entornos en que nos movemos, sabemos que existen, pero nos cuesta involucrarnos, pero después vamos a estos barrios y vemos realmente esas realidades”.
Y agrega: “Podemos ver de cerca lo que le puede estar pasando a esas personas para haber tomado ciertas decisiones de vida, y comprenderlos. No juzgar, trabajamos mucho la parte de la escucha. Ver qué le pasa…, ya que muchas veces hay gente que sólo necesita contar algo, hablar… De la edad que sea…, niños, adolescentes, adultos. De nuestro lado, siempre con respeto y la mejor, entregando nuestra palabra a quien la quiera recibir”.
Victoria reflexiona: “Las pocas veces que he podido ir a misionar, llego y cuento mamá, estoy tan feliz, tengo el corazón tan lleno de alegría. Pasamos hermosos momentos con personas que, a lo mejor, les hace falta que alguien los escuche”.
Para Catalina se hace necesario repetir una frase que suelen divulgar entre en el grupo: “Volvemos más misionados de lo que fuimos… Volvés sintiendo que no sabes nada…, ese sentimiento de estar lleno, de estar feliz de haber sido un oído para otras personas y poder ayudar en algo”.
“Llego con el corazón contento, no solamente porque pudimos ver lo feliz que se sienten los chicos sino además que pude ser un oído para muchos. En los barrios hay mucha gente que tiene cosas para decir y necesitan ser escuchados”, sostiene Ignacio.
Las nuevas improntas: llamar a la acción
La impronta de León XIV. “Una de las primeras cosas en la que ha empezado a hablar es sobre esto de la dignidad humana. No solamente tener los valores por ser cristianos, y promover la llegada a la Iglesia, sino corrernos de eso y hablar de los derechos que debemos tener como seres humanos que somos…, primero que todo”, aporta la coordinadora.

Aunque alerta por los ecos que puede tener su frase, Julieta es taxativa: “Ser creyentes es como un agregado que le hacemos a nuestras vidas, pero los que nos identifica a todos son esos valores que tenemos desde el inicio, por el simple hechos de seres humanos. Los derechos que tenemos cada uno, darle dignidad al otro, identificarlo al otro…”.
Y enhebra su reflexión final sobre las primeras acciones de este nuevo Papa: “De eso comenzó a hablar León XIV. Promovamos desde ahí, volvamos a la raíz de lo que nos hace personas. De ahí el lema de este encuentro Vayan y anuncien. Vengan, los convoco, siéntanse parte, para luego ir, anunciarlo, y hacerlo parte a todos. Un llamado más grande a la acción…”.
Fotos: @Mai.volph

