El “Ale” de la Escuela del Trabajo: un preceptor que buscaba poesía

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Alejandro Schmidt, el “Ale”, también fue un recordado preceptor que buscaba poesía en los pasillos de la Escuela del Trabajo.

Schmidt fallecido recientemente fue editor, periodista, gestor cultural y se jubiló como preceptor pero siempre será poeta.

Dos voces lo rememoran: la docente y preceptora del IPET 49 Domingo F Sarmiento Melina Caruso y la docente, periodista y poeta Fabiana León.

“Te dejo la herencia”

El cargo que hoy ejerce Melina Carusso, de preceptora, pertenecía a Alejandro antes de jubilarse.

Alejandro a cada uno de nosotros nos ha marcado desde algún lugar”, nos dice.

Te dejo la herencia… y estoy muy feliz de dejártelo a vos”, cuenta que le dijo en su último día de trabajo en la histórica entidad formadora de técnicos.

Alejandro acompañado por el cuerpo de preceptores del IPET 49

¿Qué puedo decir de él como compañero? Que era una persona muy especial, una persona que despertaba amores y odios pero conmigo siempre fue un excelente compañero”, describe Melina.

Él siempre saltaba a defenderte cuando ocurría alguna injustica”, agrega.

Por momentos se abstraía de sus pensamientos, teníamos charlas muy profundas, y también había lugar para la risa… era muy gracioso”, recuerda.

El recuerdo de los estudiantes

Los estudiantes lo adoraban… Él tenía un trato muy especial con los chicos que, a veces, muchos no entendían o no compartían o no estaban de acuerdo con ese trato”, describe Caruso.

Sin embargo en los estudiantes han dejado un recuerdo imborrable. No sólo en estudiantes sino en colegas y en familias”, añade.

Recuerdo cuando se jubiló los chicos estaban muy tristes. De hecho se fueron hasta su casa a llevarles un regalo”, relata.

El día del acto cuando despiden a Alejandro por su retiro jubilatorio. Recuerdan un cerrado aplauso, especialmente de los alumnos

Melina remonta sus recuerdos de Alejandro a su infancia. “Tuve la oportunidad de conocerlo de muy chica, a través de mi padre Luis Caruso que era joyero y él desde joven trabaja en su negocio familiar Casa Rueda, que se dedicaba al mismo rubro que mi padre”, rememora.

A diario iba a llevarle trabajos al taller de mi papá y recuerdo que se quedaba largas horas hablando de la vida y muchos otros temas…”, recuerda.

Catorce años después la vida los hizo reencontrarse pero desde otro lugar. “En la querida Escuela del Trabajo, ya como colegas porque además de docente también soy preceptora”, dijo.

“La poesía no da dinero”

Sin duda fue un gran poeta pero también rescato su tarea de difusor cultural en los furiosos y terribles ´90 cuando el neoliberalismo golpeaba tanto”, trae al presente Fabiana León con su recuerdo.

Conseguía auspicios y editaba las Carpetas de Poesía Argentina Alguien llama, tomado de un verso de Edgar Bayley, e iba en bici yendo y viniendo al correo porque se manejaba con las cartas manuscritas”, describe.

Junto a un amigo difusor cultural: Claudio LoMenzo

Tenía una red inmensa de poetas, hombres y mujeres de todo el país, quien hizo conocer a través de esta actividad tan generosísima que tuvo”, enfatiza.

“La poesía no da dinero. Es la más pobre de todas”, decía Schmidt a quien lo quisiera escuchar.

Ese es el Ale que yo tengo más presente con el que más intercambié a través de la radio primero y del Diario Puntal después. Lo entreviste varias veces”, recuerda Fabiana.

Los dos oficios en un crisol

Desde su lugar de preceptor y su mirada podía captar la poesía que existe y es dónde ahí los poetas estamos más atentos y podemos ver”, parangona León.

Él pensaba, y creo que a eso lo heredé de él o lo fui construyendo, que la poesía era sagrada y para él lo era”, describe.

Su aporte al legado de Edith Vera. Ahí también puso su sacrificio editorial.

Otra de las cosas que hizo fue sacar del ostracismo a Edith Vera cuando publicó, en su Editorial Radamanto, Pajaritos de Agua y el Libro de las dos versiones y una plaqueta”, nos dice Fabiana.

Con su pluma hablada Fabiana despide su audio de WhatsApp con esta frase: “Va a quedar para siempre. Los poetas siguen hablando, la poesía ahí está y lo está esperando”.

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