“El sistema educativo no es responsable de los problemas del país”

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La Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE) publicó un libro que reúne varios artículos referidos a los principales temas del sistema educativo.

Hay cada vez más chicos en la escuela, pero aprenden poco. Hay cada vez más docentes, pero el salario promedio es bajo. En primaria se redujo la repitencia, pero en secundaria la matrícula se sigue desgranando. 

Cada avance en las últimas décadas de la educación argentina, parece ir de la mano de un «pero». Las últimas décadas han dado lugar a una gran cantidad de planteos, modificaciones y diferentes reformas.

La desigualdad social y los cambios producidos por la obligatoriedad de la escuela media son las grandes cuestiones estructurales que impactan en la educación en Argentina, así se desprende del Atlas presentado por la UNIPE y Le Monde.

«Pedirle a la educación que resuelva todos los problemas de la Argentina es exigirle demasiado, es depositar en la educación una expectativa que el sistema inevitablemente terminará incumpliendo», explica Adrián Cannellotto, rector de la UNIPE.

¿La educación, una promesa para resolver los problemas sociales?

Una sociedad cada vez más compleja, una contemporaneidad con múltiples problemáticas sociales, profundamente afectada por los desequilibrios producidos por los vaivenes de las crisis económicas, atraviesa las instituciones educativas e ingresa al aula.

Una heterogeneidad cada vez mayor es atendida, prácticamente, con los mismos recursos humanos que se disponían décadas atrás, en iguales edificios y con sus ya añejas estructuras, y bajo formas similares de enseñanza-aprendizaje.

Así cada gobierno viene con su receta, deja su impronta, marca una huella dentro del sistema y una idea queda anquilosada en gran parte de la sociedad. Una obsesión resiste el paso de los años y de los diferentes gobiernos: la educación como la gran promesa para resolver los problemas sociales de nuestro país. No obstante, resta  preguntarse: ¿Es esto posible?

Con esta pregunta disparadora, “El Atlas de la educación: entre la desigualdad y la construcción de futuro” revisa las principales problemáticas de cada nivel educativo, desde el inicial hasta el universitario, las desigualdades que los atraviesan, los mitos y las verdades en torno a los docentes, las inequidades territoriales y los diversos enfoques acerca de cómo enfrentar los problemas. 

Un informe que, acompañado por gráficos, infografías e ilustraciones, presenta una radiografía del sistema educativo desde 1983 hasta la actualidad.

Un trabajo que expone una realidad, no muchas veces reconocida, que muestra una escuela a la que cada vez se le pide más y se le da menos, que incluye a más personas pero que no logra que todas «aprendan», quizás porque no fue pensada para los sectores más vulnerables, aquellos que hasta hace algunos años estaban fuera del sistema.

En la actualidad la mayor parte de la población está dentro de las escuelas, la obligatoriedad ha dado lugar a una diversidad que antes no se veía en las aulas y la continuidad en los trayectos educativos ha permitido, no sólo que hoy hablemos de los primeros egresados de nivel superior dentro de un grupo familiar sino también, en menor medida, de los primeros promovidos del nivel medio.

Así, esta mirada y pretensión más inclusiva que la de antaño, debería implicar un mayor presupuesto, más aún cuando utópicamente se deposita en la educación la solución a todos los problemas. Situación que no se observa dentro de las fronteras nacionales, vale como ejemplo decir que en el 2018 el nivel de inversión educativa se redujo de tal forma que llegó a ser el más bajo de la última década.

Frente a este contexto y en la presentación de la mencionada publicación, el rector de la UNIPE, Adrián Canelotto, dijo: «el atlas consiste en un análisis de los principales números educativos de los últimos 30 años. El objetivo es mostrar que, si bien existen problemas coyunturales, hay núcleos estructurales que influyen en el sistema educativo que tenemos que resolver».

Además, hizo hincapié en dos componentes: “la obligatoriedad de la escuela secundaria -que complejiza la estructura en la medida que incorpora más gente al sistema educativo- y la desigualdad estructural de la Argentina. Este último punto, la creciente desigualdad del país, funciona como punto nodal del informe y explica gran parte de los problemas del sistema educativo argentino”.

Argentina: un país que acentuó su desigualdad

Nuestro país es cada vez más desigual. Según datos del INDEC se amplió la brecha de ingresos entre ricos y pobres, lo que derivó en un incremento del índice de desigualdad.

La megadevaluación, la inflación que se viene acumulando en los últimos años, el fuerte aumento en las tarifas, la recesión y la pérdida de poder adquisitivo empeoraron la distribución del ingreso y claro está, no es esto tarea ni responsabilidad del sistema educativo que sufre las consecuencias de estas políticas.

En este sentido se expresa el “Atlas de la Educación”: “Argentina se ha vuelto más desigual en todo este tiempo y la educación no ha podido revertirlo. Pedirle a la educación que resuelva todos los problemas de la Argentina es exigirle demasiado, es depositar en la educación una expectativa que el sistema inevitablemente terminará incumpliendo”, plantea el rector Cannellotto.

Así, aunque la escuela se presente como teóricamente igualitaria y la educación como un ámbito de valor incalculable a la hora de prevenir la pobreza y la exclusión social, la realidad es que el sistema educativo no es capaz de garantizar la igualdad de oportunidades.

“Si bien la escuela tiene una importante incidencia en el desarrollo económico individual y colectivo, hay que tener cuidado con la fantasía de que la educación puede garantizar la igualdad de oportunidades cuando las políticas económicas no lo hacen”, afirmó el rector de la UNIPE.

Muchos chicos fuera del sistema educativo

El referido documento, en sus 130 páginas, identifica que el 23% de los chicos de entre 3 y 24 años se encuentra por fuera del sistema educativo, que el 68% vive en hogares vulnerables y que el 81% de los sectores más críticos va a la escuela pública.

Al referirse a ellos, “sumados a la repitencia y la sobreedad primaria de los sectores populares, así como el abandono en la secundaria, constituyen emergencias coyunturales vinculadas directamente al crecimiento de la pobreza de los últimos años”, especifico el rector.

Frente a esto también se encuentran otros inconvenientes educativos más estructurales, entre los que podemos mencionar rápidamente la desigualdad entre provincias y la pérdida salarial de los docentes -en 2016 perdieron el 8 por ciento; en 2017 el 7 y en 2018 el 22, según este Atlas.

Situación que para Cannellotto debe ser atendida por el próximo gobierno quien “deberá encontrar un equilibrio a la hora de lidiar con estos problemas estructurales y con las emergencias coyunturales que dejó el macrismo”.

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