Enseñar y aprender en alta montaña: la experiencia de Noemí

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Noemí Britos se desempeña en el Anexo Los Cerros, perteneciente al IPEM 285 de Pampa de Achala y cuenta cómo es educar en un contexto rural.

Este centro educativo se caracteriza por tener régimen especial y modalidad de enseñanza pluricurso. Debido a las condiciones climáticas y geográficas, su ciclo lectivo comienza en agosto y culmina en junio.

Sus alumnos y alumnas (que tienen entre 12 a 17 años), al igual que sus docentes, se albergan en el lugar de lunes a viernes. Para llegar a destino deben transitar alrededor de 40 kilómetros por camino de tierra y cruzar distintos arroyos que se presentan en el recorrido.

16 años acompañando a las y los alumnos

“En noviembre cumplo 16 años en este lugar. Había trabajado en escuelas urbanas, pero ejercer la docencia aquí me llamó la atención y me gustó porque es totalmente diferente al resto, es más familiar y tranquilo”, señaló Noemi.

Y agregó: “Mi rol es ser tutora, es decir, acompaño y articulo a los maestros de las asignaturas de Lengua, Matemáticas, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. Además, estoy con los alumnos todo el día, vivo con ellos, y a la tarde los ayudo a cumplir con sus tareas de estudio y evacuar dudas”.

La docente explicó que los jóvenes que asisten a este secundario son de zonas cercanas, aunque añadió que “no se puede dar una referencia de dónde viven sus familias, porque son casitas aisladas que están distribuidas en la montaña, y la mayoría trabaja en zona de estancias”.

“A diferencia de otros centros educativos, ellos conviven todo el tiempo (en la institución). En el caso de los chicos que están cursando los últimos años, se los lleva a otra aula para poder estudiar las materias relacionadas a la orientación que es Turismo, pero siempre están juntos”.

Huerta y folclore, otras materias

Además de las materias comunes y especiales, los maestros promueven la creación de una huerta común, con un cantero cuidado por cada alumno. Allí siembran, cosechan y cumplen tareas de cuidado y mantenimiento.

También, junto al profesor de Música, fomentan un proyecto de folclore, que esperan con ansias cada jueves para bailar entre todos. Asimismo, hace unas semanas intervinieron un mural liderado por el maestro de Lenguas. En ese espacio pintaron el logo del Anexo para darle mayor color e identidad.

Noemi explicó que “trabajar en una escuela rural y bajo este régimen es muy distinto. Se comparte mucho tiempo con los chicos. Somos una gran familia, uno sabe todo de ellos. Si tienen un problema se habla y se contiene. Te terminas encariñando, y ellos se encariñan con uno. Desde chiquitos también han ido a una escuela primaria con condiciones muy parecidas a esta, por eso tenes ese contacto especial. Trabajar en alta montaña es una experiencia linda y única”.

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