¿La modalidad educativa Homeschooling es un retroceso en el sistema educativo argentino? Mientras se debate la Ley Ómnibus en sesiones extraordinarias, expertos evalúan la posible desregulación de la obligatoriedad de la educación presencial a partir de 4° grado.
¿Es un paso hacia una transformación necesaria o un riesgo que podría afectar el sistema actual?
Homeschooling
¿Se trata de una iniciativa que busca adaptarse a nuevas realidades o es una vía rápida de ajustes presupuestarios, ampliación de desigualdades y posibles impactos negativos en el bienestar psicológico de los estudiantes? El reciente cambio de Gobierno en Argentina, encabezado por el presidente Javier Milei, trajo consigo diversos debates y polémicas propuestas de reformas. Entre las propuestas más controversiales, destaca la posibilidad de habilitar la educación a distancia híbrida para estudiantes a partir de 4° grado.
“Los estudios a distancia híbridos como alternativa a la educación presencial a partir del segundo ciclo del nivel primario para menores de edad, jóvenes y adultos, podrán impartirse en las distintas modalidades educativas”, detalla la propuesta destinada a reemplazar el artículo 109 de la Ley de Educación Nacional, que hasta el momento restringía la educación a distancia a mayores de 18 años.
¿Qué implica exactamente la modalidad híbrida? ¿Representa una alternativa efectiva a la educación presencial? ¿Tendrá la capacidad de cumplir con los estándares educativos establecidos?
¿Retroceso en el sistema educativo argentino?
“Estamos en la puerta de entrada de lo que puede ser una tragedia educativa”, advierte Guillermina Rizzo (Dra. en Psicología -MN 79901-). De acuerdo con la especialista, la implementación del «homeschooling» desde los 9 años podría exacerbar las disparidades de aprendizaje ya existentes en Argentina.
«¿Cuántos niños cuentan con los recursos para costear un profesor capacitado en todas las disciplinas necesarias para su aprendizaje?», pregunta y continúa: “Este modelo solo está al alcance de quienes pueden pagarlo, de aquellos que pueden cubrir el gasto de un profesor y disponer de los dispositivos virtuales necesarios, así como de una conexión a internet adecuada”.
Conocimientos versus recursos
“Aquellos en áreas urbanas o de familias con mayores recursos tendrían ventajas considerables sobre sus pares en zonas rurales o de bajos ingresos, quienes podrían enfrentar dificultades para acceder a los recursos digitales necesarios”, destaca Laura Lewin, capacitadora, autora y consultora en temas de gestión educativa.
En esa misma línea, profundiza en el debate al señalar que, además, “esta práctica requiere un mayor nivel de apoyo y supervisión por parte de los padres o tutores, lo que podría no ser viable para todas las familias, especialmente aquellas donde los padres trabajan tiempo completo o no pueden asistir en el proceso de aprendizaje”. Un escenario que podría traducirse en una experiencia educativa desigual, “donde algunos estudiantes reciben una educación más completa y otros quedan rezagados debido a limitaciones en su entorno”.
¿Contradice el propósito fundamental de la escuela?
La aprobación de la Ley Ómnibus también podría representar un golpe al bienestar emocional y psicológico de los niños. Las instituciones educativas, más allá de ser espacios donde se adquieren una variedad de conocimientos, son entornos esenciales para forjar conexiones humanas.
Rizzo sostiene que concebir la educación en el hogar para niños de nueve o quince años “va en contra del propósito de la escuela”, que es facilitar instancias para “desarrollar deseos y capacidades dentro de condiciones específicas de tiempo y espacio”. En su perspectiva, “implica la construcción, distribución y apropiación de saberes culturales, legados y herencias”. “La educación siempre es y va a ser un acto político. Es un derecho y es un puente hacia otros destinos”, afirma.
Hacia una educación híbrida
Hay quienes creen que esta medida no está tan errada. Guillermina Tiramonti, investigadora del área de educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, opina: “En nuestro entorno actual, caracterizado por una realidad híbrida donde construimos nuestras vidas mediante la integración de lo presencial y lo virtual, resulta natural que esta dinámica se extienda al ámbito educativo”. No obstante, reconoce “la importancia de las interacciones presenciales” para el desarrollo de niños y jóvenes.
Por lo tanto, en lugar de abogar por un reemplazo completo, la especialista aboga por “una hibridación, una combinación que ya se está implementando con éxito en muchas escuelas privadas”. La clave reside en encontrar un equilibrio que potencie lo mejor de ambas modalidades, “sin desplazar una por completo en favor de la otra”, sugiere.
Fuente: La trocha digital y Filo News

