La escuela secundaria que quiere el Gobierno Nacional: ¿Qué se discute en el Consejo Federal?

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El Gobierno Nacional viene impulsando desde el Consejo Federal de Educación (CFE) cambios en la escuela secundaria. Según el proyecto oficial, Nación propone pasar “de la enseñanza centrada en el docente, a los aprendizajes en profundidad, atendiendo a las necesidades de la sociedad y del mundo del trabajo”.

Córdoba, provincia de Buenos Aires y CABA ya avanzan en ese sentido, y se pretende enlistar a otras provincias más rezagadas en este sentido.

La escuela secundaria que quiere el Gobierno Nacional

A la par del plan de alfabetización, la Secretaría de Educación de la Nación avanza en otra política que considera prioritaria: la transformación de la escuela secundaria.

En 2026, se cumplen 20 años desde la sanción de la Ley de Educación Nacional, que estableció la obligatoriedad de este nivel educativo que hoy enfrenta desafíos críticos.

La impronta de la llegada de las ONG al mapa crítico que muestra el nivel, publica que, de acuerdo a los resultados de la prueba Aprender 2024, el 85,8% de los estudiantes del último año no alcanzan un nivel satisfactorio en Matemática. En Lengua las cifras son mejores, pero encienden alarmas: el 42% de los alumnos no alcanza el nivel esperado.

Por otra parte, las desigualdades socioeconómicas son demostrables: en Matemática, el 28% de los estudiantes del quintil más alto (los más ricos) alcanzan el nivel satisfactorio, pero la cifra desciende al 5,2% en el quintil 1 (el más bajo).

¿Qué se discute en el Consejo Federal?

El Índice de Resultados Escolares elaborado por Argentinos por la Educación señala que, de cada 100 estudiantes que empiezan primer grado, solo 13 terminan la escuela en tiempo y forma, es decir, sin repetir ni abandonar y con conocimientos suficientes de Lengua y Matemática, según datos de 2023. De los que empiezan primer grado, solo el 61% llega 12 años después al último año de secundaria: el otro 49% repite o abandona.

El “documento marco” que el Gobierno nacional hizo llegar a las provincias, donde se presentan los puntos centrales de la propuesta, pretende consensuar cambios comunes y, a la vez, impulsar a las provincias más rezagadas.

Los cuatro ejes de la reforma abarcan cambios en la organización institucional de las escuelas, la enseñanza, el acompañamiento de las trayectorias y el desarrollo profesional de los docentes.

Los ejes

El documento, presentado como “preliminar” y titulado Transformación de la escuela secundaria, se está discutiendo en el CFE, el organismo que reúne a todos los ministros de educación del país. Si bien el texto reconoce los avances logrados desde 2006 y los acuerdos construidos en el CFE para mejorar la escuela media, también plantea que en estos 20 años “no se logró modificar algunas de sus principales características tales como la construcción enciclopedista de la estructura curricular, la formación y las características del trabajo docente, así como el formato institucional”.

Los cuatro ejes de la reforma abarcan cambios en la organización institucional de las escuelas (para avanzar hacia regímenes académicos más flexibles), en la enseñanza y los diseños curriculares (para garantizar “aprendizajes relevantes” y asegurar que los egresados tengan herramientas para insertarse en el mundo laboral, continuar sus estudios y construir su proyecto de vida), el “acompañamiento de las trayectorias” (para reducir los altos niveles de abandono) y el desarrollo profesional docente (que incluye una revisión de la carrera y un mayor énfasis en la evaluación).

La implementación

Para cada uno de estos ejes, la propuesta nacional define tres “niveles” de implementación, de manera que, en función de las necesidades de su comunidad o de las posibilidades de su equipo, una escuela podría avanzar gradualmente en alguna de las cuatro dimensiones y luego con las otras: el documento oficial plantea la metáfora del ecualizador.

“Cada jurisdicción o escuela debería abordar los cuatro ejes propuestos de manera simultánea, adaptando la intensidad de su trabajo según sus capacidades”, señala el texto.

Con respecto a la organización institucional, el horizonte de la reforma es ir hacia la acreditación por materias, es decir, sin repitencia del año completo. Además, se prevén “espacios curriculares” (materias) optativos, docentes por cargo con horas institucionales (es decir, no “profesores taxi” que vayan de escuela en escuela) y asignaturas cuatrimestrales además de las anuales, como en la universidad.

“Cada establecimiento escolar podrá, a partir de un marco común, establecer el régimen académico y la modalidad de organización institucional que considere más adecuados a las características de su comunidad”, sostiene el documento. Y continúa: “No se trata de encajar en una estructura prefijada, sino de realizar, a partir de criterios generales y de objetivos comunes (jurisdiccionales y nacionales) las adaptaciones que cada situación requiera”.

La propuesta nacional de transformación

La propuesta nacional de transformación de la escuela secundaria se organiza en cuatro ejes de trabajo. Para cada uno, se definen tres «niveles de intensidad» que funcionan de manera incremental: el nivel 3 supone haber avanzado con los niveles 1 y 2.

En relación con la organización de la enseñanza y el aprendizaje, la propuesta apunta a estimular que haya momentos de trabajo autónomo de los estudiantes, con proyectos individuales y grupales, materias troncales (Lengua y Matemática) y otras organizadas por “áreas” (como Ciencias Sociales y Ciencias Naturales), y una mayor articulación de la escuela con el mundo del trabajo y de los estudios superiores.

Además, se priorizan varias cuestiones que vienen resonando en los últimos años: metodologías “activas” (como el aprendizaje basado en proyectos), el enfoque en “capacidades” (antes que contenidos), habilidades socioemocionales, educación financiera, emprendedurismo, nuevas tecnologías e inteligencia artificial, entre otros.

Fuente: Infobae

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