«La emoción es grande, todos estudiábamos de un sólo celular»

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La emoción fue grande, y el sacrificio este año fue doble, en casa éramos cuatro estudiando con un solo celular, porque el otro se había roto”, le cuenta a VMEducativa Soledad Soria, la primera egresada en modo semipresencial del CENMA Villa Nueva.

Las metas continúan en su horizonte: ahora pretende cursar el Profesorado en Artes Visuales (Bellas Artes) y, simultáneamente, o después Acompañante Terapéutica.

Seguir estudiando me mantiene esa esperanza de que todo se puede, por más que después no ejerza”, dice.

Todos pusieron su granito de arena para que yo pudiera terminar, se preocuparon mucho por mí y les devolví, un poquito, de la esperanza que me tenían”, relata.

Es un «título» a toda una familia: Soledad y sus tres hijos

Soledad tiene 40 años, está divorciada y es mamá de tres niños: Camila (15 años); Francisco (14 años) y Guadalupe (6 años), trabaja como Seguridad (En la Biblioteca Rivadavia de Villa María-BBRA- y en la Asistencia Pública de esta ciudad).

La simpleza de poder ser agradecida

El derrotero de Soledad, frente a las adversidades de los tiempos, el trabajo y el cuidado de los hijos, la tuvo peleando cuerpo a cuerpo con el abandono. “Los profesores siempre me alentaron a seguir cuando quise abandonar…, me apoyaron cuando me tome un tiempo para pensarlo”, relata.

Subraya estar “eternamente agradecida a los profes de todas las materias, les enviaba cantidad de audios o mensajes y jamás dejaron de contestarme, me decían que lo siguiera haciendo”.

Los materiales compañeros en este viaje…

En su relato, Soledad dice llevarse “la mejor de todas las experiencias… logré el título secundario, lo terminé, lo logré…”. Desde lo institucional, insiste con la palabra “gracias a los grandes profesores que existen en el colegio… hace más de 10 años que están, siempre con la humidad y la mejor predisposición… nunca tuvieron problemas en ayudarme”.

Nunca creí lograr tanta felicidad junta, no sabía si llorar, o seguir con el Zoom, fueron sensaciones encontradas que debí resolver en segundos, honestamente estoy súper feliz”, enfatiza recordando el día en que rindió la última asignatura y coronó así una cadena interminable de esfuerzos.

Nos enfatiza que no olvidemos mencionar su agradecimiento a los directivos del Rivadavia “que me dejaron estudiar durante un fin de semana que estuve de guardia, y me alentaron a hacerlo; al profesor Luciano Pereyra (Archivo Casa Cultura de Villa Nueva), a mis hijos, a Camila y Francisco que me ayudaban a estudiar y a Camila que sacrificó horas de juego para sentarse a mi lado a hacerme dibujitos… A mis tíos que siempre me ayudaron y a mi madre que está en el cielo”.

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