El mural del Cabo Roberto Adrián Busto ya luce sobre el ingreso de la Escuela San Martín. A modo de centinela, este héroe hizo combinar arte y escuela cauterizando heridas.
En esta crónica no sobran palabras, abundan las emociones. Y aparecen esos fantasmas que generan las ausencias. Nada mejor que los colores de un mural para ayudar a borrarlos, no son más que esas manchas oscuras que la diplomacia no pudo vencer.
Mural del Cabo Busto
Bustos cursó sus estudios primarios en la histórica escuela del barrio Rivadavia. “Tu rostro sigue marcado, a través de tantos años, tu valentía no se olvida”, le escribieron a la distancia, el día de la inauguración, los alumnos de 4° grado.
Un representante, Stéfano Nespolati, leyó: “Muchacho joven, aún de niño fuiste soldado, y supiste de la guerra, sin haberla deseado”. Y agrega: “Tu grito de libertad, en las islas usurpadas, se agiganta y da un abrazo, a todos como a un hermano”.
Enclave escolar
La vice directora Claudia Ochoa le dice a Villa María Educativa: “Como comunidad educativa nos sentimos muy honrados de tener un mural donde está plasmada la vida del Cabo Busto lugar donde pasó sus años de infancia, y en palabras de su hermana Gladis, fue muy feliz”.
Añade: “Que hayan elegido nuestra escuela como parte de este homenaje nos revaloriza y nos compromete a mantener vivo el recuerdo de quién soñó con que era posible recuperar las Islas Malvinas, entregando su vida y sus proyectos por defender a la Patria hasta morir”.
Memoria transformada en colores
Julieta Barbuio, la artista que creó esta obra, entre mate y mate con Gladis, la hermana de Roberto, fue generando la sabia que maduró en mural repasando la infancia de este joven soldado. “Sentí un gran compromiso al ser convocada por Patrimonio Histórico”, nos dice.

“Es una temática muy difícil para los argentinos, un tema que aún nos sigue doliendo. Nos atraviesa y nos ha marcado como país”, remarca.
Para Julieta “era importante buscar qué mensaje dejar en una escuela, lugar donde circulan niños y niñas todos los días, donde conviven y son parte de este mural”.
El mural ya forma parte del paisaje cotidiano escolar y esta artista dice sentirse “agradecida de la institución, ya que fue hermoso compartir esos días con la comunidad educativa, y de Gladis, que me abrió las puertas de su casa y de su historia”.
Para ella fue un desafío “abrazar esa memoria y transformarla en colores, con un mensaje esperanzador. Por eso en los altos está la paloma de la paz, porque no más guerra, no más conflictos bélicos, el mundo debe ir por otro lugar”.
“17 años en un mural”
La hermana del Cabo Busto, Gladis, le dice a este portal que “este mural significa muchísimos sentimientos” para ella. Y los explica: “En un lado la niñez de él, la que me trae tantísimos recuerdos y nostalgias. En otro, su corta juventud haciendo lo que amaba: alistarse para seguir la carrera elegida, para cumplir con el deber de defender la Patria y Bandera hasta perder la vida, lo cual cumplió”.
Y realza: “Por último verlo junto a mamá, esa persona en la que pensó tanto, cuando tenía hambre, frío, miedo, insomnio, pero sé que era a la que deseaba abrazar manteniendo la esperanza de volver”.
Para Gladis “Julia no solo hizo un retrato, ella plasmó en una pared la vida de mi hermano, eso fue mágico. Una vida: 17 años en un mural, trabajando no sólo con pinturas sino poniendo alma y amor”.
Agradece, con voz entrecortada por la emoción, a la escuela “la que puede Malvinizar con la historia de un héroe que paso por esas aulas”. Asimismo, hizo lo propio hacia la Municipalidad, al área de Patrimonio Histórico y a todos aquellos que trabajaron “en silencio por estos 40 años” de lo sucedido en Malvinas.

