En primera persona: ¿Cómo son las vivencias escolares de niñeces y adolescencias trans?

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Desde la Dirección de Géneros y Diversidad del Ministerio de Salud de la Nación presentaron una serie de cuadernillos sobre niñeces y adolescencias trans que busca brindar herramientas a los equipos para el abordaje integral. El relato de dos familiares.

El Cuadernillo “Acompañamiento familiar: relatos en primera persona”, presenta experiencias de familias de niñeces y adolescencias trans de diversos territorios del país, organizados en diferentes dimensiones.

El material tiene como objetivo ser un aporte para impulsar en los equipos de salud la vital tarea de acompañar a quienes acompañan, en pos de garantizar el acceso a la salud integral de niñeces y adolescencias trans y el respeto a su identidad en tanto derecho humano.

Hay relatos de Natalia Turchi (Varones Trans, Santa Fe), María Luisa Miretti (Santa Fe), Marco Reyna y Romina Pezzelato (La Casita Trans y Abrazo TRANSerrano, Córdoba), Emilia Infante (De tal astilla tal orgullo, Jujuy), Natalia Bertazzoli y Hernan Ramajo (Munay, CABA/PBA).

Además de Martina Beredjiklian y Roque Quilodrán (Asociación Civil Sukha y La Casita Trans, San Luis), Fernando Beredjiklian (CABA), Verónica Allaria y Néstor Aguayo (Nueva Crianza, Neuquén).

Vivencias en el ámbito escolar

“La escuela es un ámbito fundamental para la vida de las niñeces y adolescencias. Allí pasan una parte importante de su vida cotidiana, construyen sus amistades y vínculos”, expresan familiares en el cuadernillo.

Y explican: “Que en la escuela respeten y acompañen los procesos de transición resulta vital implica tanto a sus pares como a las personas adultas: docentes, equipo directivo, preceptores, personal administrativo, de limpieza, de seguridad”.

“Cuando esto no sucede, las familias suelen intervenir con diversas estrategias (como pedir reuniones o enviar notas, por ejemplo) a veces en articulación con organizaciones sociales, o incluso pidiendo el acompañamiento del equipo de salud”, cuentan.

Roque, papá de Joaquín (9) de San Luis relata: Sí bien la maestra tuvo en ese momento una actitud re linda, a la escuela la tuvimos que acompañar nosotros como familia, dando talleres, dando capacitaciones, porque el cuerpo docente dijo no estar preparado para esa situación. Sufrimos un ataque en medio de la capacitación, donde una profesora de educación física dijo que exponíamos a Joaco. Ella no sólo no aceptaba su autopercepción de género, sino que cuestionaba la legislación vigente”.

Natalia, mamá de Alex (12) de Santa Fe, dice: “Cuando él nos dijo que se sentía varón, al día siguiente lo dijo en la escuela, frente a todos sus compañeros y las docentes. Así que al otro día ya estábamos citados para una reunión con la vicedirectora. Ella nos puso al tanto de lo que él había dicho en la escuela y quería saber si nosotros sabíamos. Ahí enseguida se habilitó el uso del nombre y el uso del uniforme de educación física para todos los días. […] Ale tuvo mucha resistencia por parte de sus compañeres, no de su grupito de amigos, que ya lo venían escuchando. Él ya se los había dicho, ellos lo acompañaron y lo han defendido en la escuela frente a otros chicos”.

Y continua: “Pero sus compañeritos de grado mostraron mucha resistencia, con discursos que nosotros creíamos que podían venir también de la casa, ¿no? Cuestiones como ‘Hasta que no tengas tu DNI vos sos ´fulanita de tal ́ y sos mujer’. Cosas así, muy violentas. O a propósito llamarlo por su nombre anterior, capaz compañeres que antes no le daban ni bolilla y a propósito nombrarlo. Esas cosas fueron muy dolorosas para Ale. Terminamos cambiándolo de grupo, se fue a otro grado dentro de la misma escuela”.

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