Entre educación y marginalidad: el largometraje «El suplente» se estrena en Villa María

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Estrena la película «El Suplente», la historia un profesor de Letras de la Universidad de Buenos Aires que comienza a enseñar literatura en una escuela secundaria ubicada en una zona periférica.

Villa María Educativa invita a ver la película que se estrenará en Villa María en el Espacio INCAA. Se verá el domingo 27 a las 18 hs y a las 21 hs en el Centro Cultural Leonardo Favio.

¿Alguien me puede decir para que sirve la literatura?, pregunta Lucio, un profesor de Letras de la Universidad de Buenos Aires ante una clase de estudiantes de una secundaria de un barrio periférico de la ciudad. Para nada, dice un alumno. Para tirarse a dormir, dice otra.

¿Leíste el Facundo? ¿Civilización y barbarie? Bueno, esto es la barbarie. Le dice una colega a Lucio en la sala de profesores. Con estas escenas, nos adentramos en El Suplente, la nueva película de Diego Lerman, que estrena este 20 de octubre.

El Suplente: la historia de Lucio

Lucio (Juan Minujín), un profesor de Letras de la Universidad de Buenos Aires, comienza a enseñar literatura en una escuela secundaria ubicada en una zona periférica de la ciudad y rápidamente se ve envuelto en los conflictos de los estudiantes.

El suplente deberá́ apelar a todo su ingenio para sacar adelante sus clases y al mismo tiempo deberá́ cruzar sus propios límites y prejuicios para intentar salvar a Dilan, su alumno favorito, quien es perseguido por un grupo narco del barrio en busca de venganza.

El largometraje trabaja sobre los contrastes entre la clase media a la que pertenece Lucio, docente universitario y poeta, que regresa a su barrio en el Conurbano en donde su padre maneja un comedor comunitario como profesor de literatura en una escuela secundaria cruzada por las necesidades, la cercanía con la marginalidad y el narcotráfico.

“Esa línea delgada entre educación y marginalidad”

En la película, el personaje principal también tiene una hija a punto de entrar a la adolescencia y mantiene la ambición de que ingrese a un colegio de elite. “Hay algo del día a día de la docencia, del lugar de profesores y los alumnos, que me interesaba mucho”, contó Lerman a Télam.

“Visité un montón de escuelas, sobre todo las del Conurbano, en donde se ve esa línea delgada entre educación y marginalidad y el rol de la escuela secundaria”, recuerda el director que, en algunos casos, “el dilema es entregar contenidos o en algunos casos, atender urgencias muy elementales que traen los alumnos”.

– ¿Qué te motivó a abordar la relación entre los docentes y los alumnos en una escuela del Conurbano atravesada por un contexto social difícil?

Hay algo del día a día de la docencia, del lugar de profesores y los alumnos, que me interesaba y además, hace unos años Juan Vera me propuso trabajar en la temática docente. Juan ya tenía una investigación, yo sumé otra y fui dándole forma al guion, al que sumaron María Meira y Luciana de Melo en diferentes etapas.

 Lo que hice mucho fue tomar testimonios y visité un montón de escuelas, sobre todo las del Conurbano, en donde se ve esa línea delgada entre educación y marginalidad y el rol de la escuela secundaria. Ahí vi las carencias con las que lidian los profesores diariamente, que son como una barrera de contención social, donde el dilema es entregar contenidos o en algunos casos, atender urgencias muy elementales que traen los alumnos.

La verdad que me resultó siempre muy conmovedor el tema de la docencia. Cuando funciona, la dinámica que se da es muy genuina, hay algo como de una ofrenda. El proyecto duró varios años, justamente porque lo difícil era encontrar por dónde iba la historia. Después fue asociarlo un poco a cuestiones más personales como la paternidad, a lidiar también con otros otras cuestiones de la educación como tiene el personaje, con una hija que está entrando en la secundaria en donde se juega el legado paterno, también está la relación con su padre, que es militante y tiene un comedor comunitario. Y un poco también esto tiene que ver con algo que yo percibía en los testimonios que recogimos en la investigación, que es ese límite muy concreto entre los docentes que se involucran o no se involucran con los alumnos. Por eso está la escena en donde los maestros van a las casas a buscar a quienes dejaron la escuela, eso surgió por un docente que me lo contó que eso lo hacen muchos.

– ¿Cómo fue el trabajo de los chicos y los docentes con los actores profesionales?

– Los chicos que actúan son de los barrios como los que cuenta la película y los docentes son los que dan clases en esos colegios. Todos trajeron algo de su mundo, que es algo muy rico en el intercambio. Es algo que vengo haciendo para luego encontrar un código común que en muchos casos se alcanza con ensayos, que es generar una dinámica de vínculos. Y después está la magia del cine y el artificio de la construcción de ficción.

– ¿Desde el principio del proyecto estuvo la voluntad contrastar el mundo de clase media intelectual del protagonista y su rol como profesor de un colegio del Conurbano?

– Sí, hay como un contraste, desde lo visual, desde el lenguaje, desde lo argumental y tiene que ver con esto que vos nombrás, un mundo de clase media, ilustrado, con aspiraciones poéticas, ambiciones personales, que al cruzar el puente del Riachuelo se encuentra con una realidad que lo interpela y lo hace pensar en el sentido de la educación para él, en cuál es el sentido de escribir poesía. Eso es lo que se pregunta el personaje e intenta responder a lo largo de la trama.

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