Pedagogía Waldorf: Comenzaron las clases de 1º grado en la “escuela” de Villa María

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Este lunes 4 de abril comenzaron las clases en 1º grado en la “escuela” con Pedagogía Waldorf. Son 10 los niños y niñas que asisten al Nivel Primario de ese centro ubicado en el Bº Mariano Moreno (Perito Moreno 737) denominado “Comunidad Río de Luna.

Estos días fueron las primeras clases en el Nivel Primario. Ya venían funcionando con un Maternal (actualmente asisten 10 niños y niñas) y con un Jardín de Infantes (Inicial, con 9 integrantes).

Pedagogía Waldorf

El proyecto por instalar una Escuela Waldorf en Villa María viene desde hace tiempo. Hace años que padres y futuros docentes forman parte de talleres de formación y capacitación en este tipo de pedagogías.

Se afirma que el cognitivo viene marcado de la niñez, que las experiencias y las situaciones de vida son factores importantes y determinantes.

Dentro de estas creencias, no hay que dejar a un lado las cuestiones emocionales. Algunos estudios muestran que muchos rasgos del comportamiento de una persona están influidos por situaciones vividas y el clima respirado durante la infancia.

Estos matices del comportamiento humano son más reseñables en aquellas situaciones en las que se ha vivido una niñez dura o situaciones traumáticas durante los primeros años de nuestras vidas, aunque también ocurre lo contrario, ya que un buen entorno familiar es el clima propicio para el desarrollo infantil.

Con una ceremonia dieron por abierto el año formador

Los institutos de formación docente no la contemplan y los ministerios de educación no dan lugar a este tipo de experiencias.

Esta comunidad va en marcha a transformarse en una Asociación Civil en poco tiempo. Demuestran interés por solicitar el reconocimiento del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba.

¿Dé que se trata?

Es un sistema educativo creado por Rudolf Steiner, filósofo austríaco que fundó en 1919 en Stuttgart (Alemania) la primera escuela libre en la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria, en plenas convulsiones políticas, económicas y sociales posteriores a la Primera Guerra Mundial.

Este impulso pedagógico se extendió rápidamente por toda Europa, llegando a Estados Unidos en 1928, con la inauguración de la Escuela Waldorf en New York. Actualmente se encuentra en todo el mundo, aunque su implementación, desarrollo y resultados parecen ser bastante poco conocidas.

Su base pedagógica es el conocimiento del ser humano como un ser tripartito: físico, anímico o emocional y espiritual, cuyo desarrollo se conforma por etapas de siete años, con necesidades particulares, que requieren un acompañamiento y un abordaje pedagógico adecuados a cada una de ellas. Esta pedagogía fomenta el respeto al niño y a su desarrollo individual, respetando sus fases madurativas y equilibrando lo físico, lo anímico y lo espiritual en cada uno, y todo con el fin de que puedan desplegar sus facultades de una manera integral, con creatividad y responsabilidad hacia el mundo en que viven.

Lorena, una mamá

Santino (7 años) es un alumno pionero en la Escuela Waldorf de Villa María y ahora está transitando sus primeras clases en 1º grado. Su hermana, Catalina, tiene 5 años y también asiste al Nivel Inicial modalidad Waldorf.

Conozco el proyecto al año y medio de comenzado, cuando llego a Villa María. Venía con mucha inquietud en relación a la educación, y muchas dudas acerca de los espacios que fueran amorosos, seguros y respetuosos para la crianza de mis hijos”, comenta Lorena, la mamá de estos dos estudiantes Waldorf.

Esta mamá le pone contexto a cómo arriba a la ciudad y por qué eligió este tipo de escolaridad para sus hijos. “Yo venía con una movida diferente de Buenos Aires, ya que viví un tiempo allí, teniendo un parto con una doula, eligiendo un parto respetado también… Cuento esto porque claramente porque intento ser coherente entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago”, explicó.

Y continúa diciendo: “Había algo que ya no me vibraba adentro de lo que era la estructura convencional en cuanto a los lugares que se ofrecían para la educación del niño o la niña”.

“No me sentía cómoda en ningún lado”

Luego de recorrer varios lugares de escolarización en Villa María “en donde no se me sentía cómoda en ningún lado” y no encontraba un espacio para escolarizar a Santino, conoce a esta comunidad. “Y llegué a Almo de Luz, como se llamaba en ese entonces, gracias a una amiga, donde me dijo que al menos tenía espacios verdes donde el niño podía conectar con la naturaleza, con el aire y la tierra”, subraya.

Cuando llegó a ese lugar “ya cuando entré, y me recibió la maestra Estefanía (Bertorello)…, verla a ella, el entorno, y ver dos caritas que se asomaron detrás de ella, sin siquiera llegar a saludarla, me dieron la certeza de que ese era el lugar para mi hijo”, recuerda.

Niños villamarienses y villanovenses «aprenden jugando» en comunidad

Ahí todo tenía otro color y me sentí como en mi casa. Eso es lo más valioso de todo esto”, añade. Lorena enfatiza que en su momento “no sabía absolutamente nada sobre la Pedagogía Waldorf pero sí sabía lo que no quería”. Y valora los lugares comunes donde una mamá, como en su caso, o un papá “encuentran la calma, la paz para entregar, entre comillas, parte de la vida de uno al mundo”.

Desafíos

Santi creció con el lugar desde el Maternal y su Jardín. Lorena junto a otros papás y mamás pusieron ladrillo sobre ladrillo y construyeron el jardín. En ese proceso nace la hermana de Santino y con un año y medio también se quedó en el lugar.

Lorena remarca: “Es muy bueno haber encontrado un espacio donde uno sienta que van a respetar al hijo, lo van a cuidar, lo van a reconocer realmente como un ser humano íntegro, donde lo evaluarán de manera respetuosa la necesidad de cada niño”. Y añade: “La maestra, a veces, tiene devoluciones que ni si quiera uno como papá está atento. Ellas están ayudando a potenciar cada una de las capacidades y descubriendo la cualidad del niño. Saben esperar los tiempos de cada uno”.

Estoy muy feliz de seguir apostando por este proyecto. Pasamos una crisis muy grande y fuimos muy pocos los que logramos sostener la llamita para que se apague”, concluye Lorena.

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