Cumple 40 años el Programa de Asistencia Integral de Córdoba (PAICOR). “Somos como madres para los niños, muchos de ellos comen acá su única comida del día”, subraya una cocinera de la Escuela Arturo Capdevila de Ticino.
Este programa fue creado en 1984 por el entonces gobernador Eduardo Angeloz y actualmente llega a más de tres mil escuelas cordobesas. El gobierno anunció una recomposición salarial, y obra social, para las postergadas cocineras becarias que hacen posible esta tarea diaria en las escuelas.
Paicor: “Muchos niños comen acá su única comida del día”
Claudia Españon y Valeria Esquivel hace más de 20 años que trabajan juntas en el Comedor PAICOR de la primaria Capdevilla de Ticino atendiendo a 130 niñas y niños. “La verdad, después de 23 años juntas, hacemos nuestro trabajo con entusiasmo, con ganas, nos gusta lo que hacemos y más cuando se trata de atender a los niños”, cuenta Claudia a Villa María Educativa. En varias ocasiones hasta se dieron el tiempo de festejar cumpleaños de estudiantes.

En épocas de bonanza económica casi cualquiera puede transformarse en héroe o heroína. El desafío está cuando la economía acecha y estas cocineras trabajan en la segunda (y muchas veces, primera) valla de contención alimentaria: “Hoy por hoy, la situación que se está dando, los niños necesitan de este plato. Hay mucha necesidad. Muchos niños comen acá su única comida, o la leche, del día. Uno lo hace con amor porque sabemos que lo necesitan”, dice Claudia.
40° Aniversario del Paicor
En las más de 300 localidades del territorio se emplea el sistema “Paicor Federalizado”, donde el Gobierno de Córdoba envía las partidas a los municipios (coparticipación) y estos se encargan de la compra y logística del alimento. Cabe destacar que Villa María y Villa Nueva son atendidos por las empresas tercerizadas del servicio. En 56 municipios tiene vigencia el “Paicor Crudo”: las empresas llevan los alimentos a las escuelas para la elaboración de la comida.
Este programa emplea a 5.784 personas. Un 40 % de las trabajadoras ya se encuentran contratadas o en planta permanente. Claudia y Valeria están en planta permanente y cobran 320 mil pesos por seis horas de trabajo. Las 2.900 trabajadoras restantes están vinculadas al “Paicor Cocido” servicio tercerizado a cinco empresas, principalmente en la ciudad de Córdoba, y bajo el régimen del gremio gastronómico.
Las cocineras de Ticino no estarán incluidas en el incremento salarial anunciado por el Gobierno de Córdoba. El aumento será para aquellas becarias del sistema (unas 1700 auxiliares) y, con la suba, llegarán a cobrar lo que equivale a un salario mínimo y quedó ligado a un índice que se actualizará de manera automática. Además dispondrán de la cobertura Apross.
“Los lunes hay más hambre”
Claudia pudo observar, desde adentro, casi la mitad de los años de existencia de este programa. “Con el pasar de los años, nosotros vamos viendo la necesidad. Tenemos un menú que nos llega desde Córdoba, pero vamos viendo… Por ejemplo, si un lunes nos llega (como menú) un pastel de papa, no lo hacemos porque otro plato rinde más ya que los niños vienen con más hambre”, explica Claudia. Y agrega: “El servicio siempre fue bueno, acá nunca faltó, y muchos chicos repiten. Si podemos ahorramos un paquete de fideos, lo hacemos dejándolo para el lunes que hay más hambre”.

Ambas cocineras trabajan desde las 7.30 a las 13.30. Ni bien ingresan elaboran el desayuno y, casi en paralelo, se aprestan a elaborar la comida para el mediodía. A esas tareas hay que anexarle el lavado de platos, pisos y repasar bancos y mesas. “Cuando se hacen milanesas, salimos más tarde, porque es más trabajo, ya que nosotras elaboramos todo”, añade Claudia.
“Es muchísimo el trabajo”
Esta cocinera busca la reflexión social en su lugar de trabajo: “Nos lleva 15 o 20 días, cada año, reconocer a cada niño. Después ya sabemos quién faltó, quién no tomo la leche, quién come más o menos. Quién come con la necesidad de hacerlo y con más hambre. Sabemos cuándo un niño, o una niña, están tristes o alguien pasa por alguna situación. Pasa que nos damos cuenta y rápido se lo decimos a la directora. Uno se vuelve un poco amigo, compañero, un poco mamá acá adentro. En las vacaciones se los extraña”.
Desde lo estrictamente laboral se sincera: “No es suficiente con dos personas. Nos haría falta una persona más de soporte porque muchas veces no llegamos… La verdad que, muchas veces, llegan miércoles o jueves y estamos muy cansadas porque es muchísimo el trabajo. Se hace lo que se puede o como mejor nos sale”.

