Cómo la pandemia perjudica las prácticas en Medicina de la UNVM

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Escasa o nula viene siendo la modalidad práctica de los estudiantes de los últimos años de Medicina de la Universidad Nacional de Villa María debido a la pandemia. Y hay mucha preocupación entre alumnos, docentes y autoridades.

Casi nula en 5º año y algo más en 6º ya que son pocos los estudiantes. Podrían recuperarse durante el verano, si las condiciones sanitarias mejoran.

Alumnos avanzados de esa carrera universitaria, donde en los dos últimos años la faz práctica es la base del futuro profesional, vieron forzosamente interrumpidas sus prácticas profesionalizantes  (PFO) durante el actual ciclo lectivo a causa de la llega del Covid 19.

Los nosocomios públicos, como el Pasteur y el Urgencias de la capital, evitan la circulación de personal no esencial, por temor a contagios.

Las autoridades de la Universidad vieron doblegados sus esfuerzos para poder sostener, al menos, la mayor parte del dictado de cátedras (virtuales) aunque la mayoría de las prácticas no se están realizando.

Directivos, docentes y alumnos tienen el desafío constante del aprendizaje mediante las plataformas y el acceso a una Internet estable y dinámica.

Abanicos de experiencias

Juan Cruz Cremonesi, tiene 23 años, y es de La Carlota.

Integra la primera cohorte de la carrera de Medicina: ingresó en 2015 a la carrera. Hoy, 6º año de cursada.

“Este sexto año se caracteriza por ser en su gran mayoría de horas todas prácticas. Lo que se denomina PFO (Práctica Final Obligatoria)”, nos cuenta.

Para acceder a esta PFO hay que acreditar aprobación de todos los exámenes, a diferencia de otros años, que con tenerlos regulares, ya se empieza a cursar el año subsiguiente. “Acá, sí o sí, tenés que tener todas las materias aprobadas”, subraya.

Juan Cruz Cremonesi

“En relación a mi experiencia, no tuvimos casi problemas en relación a las prácticas en otros años, pero al iniciar este año, yo no estaba en condiciones de cursar la PFO, lo estuve recién en el llamado de julio/agosto, pero si tuve compañeros que lo comenzaron en marzo”, describe.

Esta franja temporal de clases, consta de dos meses exclusivamente haciendo atención primaria de la salud y emergentología: un mes en la Asistencia Pública y un mes en algún dispensario de la ciudad. Se le suma, cargas horarias semanales de guardia en el Pasteur y en el Urgencias de la Ciudad de Córdoba.

Además, en la otra parte del calendario, son seis semanas en cada uno de los otros servicios básicos en el Hospital Pasteur: Clínica médica, ginecobstetricia, cirugía y pediatría. “Pasas un mes y medio, en cada uno de estos servicios, y finalmente una quinta instancia a elección del estudiante”, dice.

Primer semestre, cero prácticas

De todo lo detallado, se cumplió sólo en los papeles y convenios con otros nosocomios, no en la práctica, porque la pandemia cuasi paralizó estas prácticas.

“Mis compañeros que pudieron empezar en marzo, sólo tuvieron actividad unos 10 o 15 días, y lo hicieron con la parte que comprende Asistencia Pública, atención primaria y llegó la pandemia. Desde ahí, se paralizó toda la actividad, solo se mantuvieron y bastantes salteadas y un poco más tarde, las actividades teóricas virtuales”, relata.

Allí fue que se paró todo en marzo, abril, mayo y junio; recién en julio, y después de mucho insistir, que contó con el apoyo del rector (Negretti) que apoyó mucho el pedido de los estudiantes, se llegó a un acuerdo que retornarían esas prácticas a partir de julio”, recuerda.

Los que comenzaron en marzo con sus prácticas pudieron terminar con la primera parte y comenzaron con la segunda en la primera semana de agosto, “no en el Hospital (Pasteur) que era lo ideal sino en cuatro clínicas privadas de la ciudad”, añade.

Lo que aún se adeuda, de la primera parte, son las guardias que deberían haberse hecho en el Pasteur y en el Urgencias.

Sin duda por casos de Covid, ello no pudo garantizarse en resguardo de alumnos y pacientes allí internados por tenor a la trasmisión del virus.

“En mi caso particular, desde agosto comencé con esa primer parte, pude desarrollar muy bien mi primer mes en la Asistencia, y ya estoy desarrollando mi segundo mes en los dispensarios periféricos. Pero, al igual que mis compañeros, debemos la parte de emergentología que, según dicen, deberemos cumplir para acreditar esas horas pero siempre y cuando nos quieran recibir los Hospitales”, se esperanza.

Nos preocupa y mucho, ya que tenemos amigos en cuarto y quinto año, que las prácticas en esos años no se puedan realizar. Quizás sea por el caudal de estudiantes o por la escasa cantidad de profesores”, dice.

Y se pregunta “porqué tanta cantidad de alumnos por docentes, no tenemos respuesta… Nosotros como somos un grupo reducido, posibilita que lo podamos hacer, además de ser la primera cohorte y la universidad quiere que egresemos, así que hemos puesto todo, de ambas partes, para que las actividades no se vean afectadas por la pandemia”.

Ganas de practicar y temor al contagio

Nicolás Rinaldi es 5º año y es oriundo de Bell Ville.

“En cuanto a mi experiencia de las prácticas médicas es válido aclarar que fue muy esperado por mí, y por mis compañeros, ya que es el último de cursado áulico. Pero en este período se vio todo coartado en cuanto por la situación sanitaria actual”, comienza.

Los docentes optaron por utilizar diferentes recursos, todos de manera virtual, como la resolución de diferentes casos clínicos, situaciones problemáticas, situaciones reales que ellos viven con sus pacientes, casos que lo discutimos”, detalla.

Lógicamente que la práctica médica tiene un componente humano que es irremplazable, el contacto personal entre paciente y practicante. “La pandemia nos ha condicionado mucho eso, y no sabemos hasta cuando se extenderá esta situación. Hay una realidad, los hospitales son centros de atención de los pacientes con Covid. Y es muy riesgoso que haya estudiantes, como personal no necesario, que esté rotando en esos lugares, que implica riesgos de contagio”.

Nicolás Rinaldi

Es una situación complicada para cualquier carrera de la rama de la salud (el cumplir con las prácticas). Se necesita prácticas con pacientes, mucho más Medicina, nuestro consuelo es que el próximo año, durante la PFO, esperamos que esta situación esté más normalizada y poder recuperar esas prácticas”.

“En reunión con los directivos de la universidad, lo que hemos resuelto es ver la posibilidad de que, durante el verano, si la situación sociosanitaria es adecuada, poder asistir a cumplimentar las prácticas que no hemos podido presenciar durante el transcurso de este año”.

El rol de las plataformas

Albano Cabrera está en  4º año, es de Morrison. Trabaja y estudia: un doble desafío en los tiempos actuales.

La universidad está manejando todo desde la virtualidad: clases teóricas y prácticas”, relata y hasta nos sorprende. “Con videoconferencias nos dictan clases y podemos preguntar”, aclara.

Albano dice también que a diario se presentan dificultades de orden tecnológico “ya que no todos tenemos la posibilidad de contar con equipos de última generación y la buena prestación de servicio de Internet”.

“Para mí fue un cambio muy abrupto pasar de la presencialidad a la virtualidad. Genera temor y sensaciones de no poder adaptarse, ya que no todas las plataformas funcionan bien y eso complica un poco”, suma Albano su voz al coro de reclamos de la comunidad educativa.

Lo que también dificulta es poder organizarse. “En las cuestiones prácticas, el trabajo es el doble ya que ellas se hacen por escrito, para que quede la constancia de que uno la ha cumplimentado. Las mismas son virtuales con distintos métodos, ya que no podemos concurrir a las instalaciones de salud porque el riesgo de contagio es alta”.

Salvo excepciones, no se puede. Y explica. “Existen plataformas virtuales donde uno puede practicar, depende de la cátedra o se plantean casos clínicos, con algún médico a cargo de práctica, y entre el grupo de resuelve y se llega a un diagnóstico”.

Albano Cabrera

Es también para destacar el gran esfuerzo por parte de la universidad porque, así como uno entiende que todo es difícil, todo este cambio, uno cree que hacia las autoridades también se le ha planteado un desafío enorme; te diría que para ellos es como volver a organizar la universidad”, reflexiona.

En general, relata, “cada profesor ha tenido que aprender o subsanar las dificultades de conexiones y manejo de plataformas para sobrellevar esta situación”.

“No será un año perdido, y las prácticas con pacientes se realizaran cuando podamos volver a los hospitales o clínicas”, se alienta.

Como cuestión inédita, en cuanto a las clases, Albano nos cuenta: “En cuanto al dictado de la teoría, en la cátedra Clínica y quirúrgica, tenemos la posibilidad de ver cirugías en vivo, nuestro profesor, a través de una videocámara, nos conectamos y muestra las cirugías en vivo que él hace”.

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