El transcurrir del músico y compositor Horacio Sosa como profesor de la UNVM: se jubiló y ya ingresó al estudio

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Al profesor de la Lic. en Composición Musical (con Orientación en Música Popular) Horacio Sosa le llegó la jubilación. Ingresó en 1998 y transitó 25 años por los espacios formativos y de ensayos siendo un observador privilegiado de una de las carreras insignia de la UNVM.

Seré siempre un agradecido de la UNVM. Al no ser un docente de grado lo tomé como un desafío el hecho de ser un idóneo”, sostiene durante una larga charla con Villa María Educativa.

Horacio Sosa

Horacio Sosa es un músico prolífico en las huellas de las partituras de Córdoba, aunque nació en Entre Ríos. Integró, junto a Pancho Alvarellos y la cantante Hélida López, la primera formación de Posdata, ese ícono de la nueva trova cordobesa que después abriría las puertas a los inicios de la primavera democrática. Fundado en 1978 por este guitarrista y compositor, Posdata incorpora a Alvarellos en violín y vientos donde nace una amistad fraterna y musical que perduró por años. Desentrañaban el género de la canción urbana, con influencias del rock y del folclore.

Sosa con una de las formaciones de Posdata

Grabaron dos discos para el sello discográfico RCA Víctor de Buenos Aires (ya sin la participación de Hélida): el mítico álbum «Córdoba va» (1985) e «Ícaro» (1987). Se destacaron cantando la «Córdoba va» de Francisco Heredia. Mercedes Sosa grabó la composición de Sosa «Quiero amar mi país» en su disco «Yo vengo a ofrecer mi corazón» (1985). En 1988 dejaron los escenarios, aunque con reapariciones fugaces en 1995 y en los 2000.

Jóvenes: Mercedes en Córdoba, junto a Horacio, y otros músicos

La definición casi perfecta la tuvo el editor y divulgador villamariense Darío Falconi cuando, en una entrevista, lo calificó como un “músico de selección”.

Su paso por la UNVM

No posee título de grado. Su idoneidad está basada, simple y magistralmente, en sus dotes de musico versátil, estudioso y de batallas ganadas y empatadas dentro de la movida cultural cordobesa cuando despuntaba la primavera democrática.

Siempre voy a ser un agradecido de haber tenido la posibilidad de ser docente de la UNVM”, se presenta.

Junto a otros docentes, Sandra Mattalía, Graciela Delgado, Gustavo Espada, Felisa Garlaschelli, Patricia Supisiche, Alejandra Cova y Hugo Echavarría, acaban de jubilarse de la enseñanza en las aulas. Seguramente, serán ahora otros los espacios que los cobije.

Gran parte de sus 25 años como docente los hizo viajando, ida y vuelta diariamente, dos o tres días por semana, desde la Ciudad de Córdoba a Villa María.

Fue convocado a desempeñar el rol docente por el reconocido, y al mater de la carrera Juan Carlos Ciallella (Coordinador por esos años) y por Gustavo Zilocchi.

“La universidad supo comprender la figura del idóneo”

Fueron 25 años. Fue un momento muy especial de mi vida cuando yo comencé trabajar allá…”, cuenta.

Las décadas que marcaron al músico y al docente. “Recién, pensando justamente en esa entrevista, recordaba la etapa artística, de mi trayectoria, la más fuerte que fue con el grupo Posdata en 1988, la cerré en el ´98 cuando ingreso a la UNVM: en esos 20 años asocié esas dos fechas porque en 1978 comenzaba la historia de Posdata que terminó diez años después”, dice.

Y rememora: “En 1998 con la memoria de lo que había vivido como trayectoria artística, con la experiencia que supone eso, me tocó en suerte a pesar de no ser un docente de grado, no tengo título de grado, sin embargo, la universidad supo comprender la figura del idóneo, en mi caso. Legitimaba mi presencia en la universidad la experiencia como músico profesional y eso peso para que yo pudiera acceder a la experiencia docente a nivel universitario”. 

Sosa con dos «reconocidos» compañeros y músicos: Pablo Toranzo y Coqui Dutto

Con la realidad en sus manos sostiene: “Siempre voy a ser un agradecido de haber tenido esa posibilidad de ser docente. Aunque había que sostenerlo, no me podía dormir porque el idóneo, en una institución universitaria, tiene que estar siempre demostrando o, por lo menos, así me lo planteaba yo, con ese rigor. No pensé que hubiera aguantado tanto tiempo… Cuando entré no pensé que hubiera estado 25 años en la universidad”.

Completo de ilusiones subía a un COATA

Como cronista inquieto recuerdo ver a Sosa esperando el COATA-Córdoba en la esquina de Santa Fe y Bv. España. Y no dejo de preguntarme porque un músico de esa talla debió cobijarse en las aulas relegando su trayectoria musical. Pienso en el menemato, y un 2001 en ciernes, y creo encontrar la respuesta. El cuerpo se alimenta con el alma y también con el estómago.

Sólo le recuerdo la foto subiéndose al colectivo. “Esa fotografía que vos me traes me emociona, me emociona mucho. No es una cuestión individual, es una cuestión de que confluyeron un montón de voluntades individuales, y hasta colectivas. Había una voluntad colectiva de construcción de la universidad: Villa María tenía mucha conciencia regional, política, de la importancia de esta universidad en toda la zona de influencia. Eso hizo posible que viviera la experiencia que viví”.

Relata: “Hicimos un esfuerzo muy grande pero no lo puedo reducir a una cuestión individual. En aquellos años Ciallella nos marcó el camino, nos marcó la exigencia: nos quedábamos tres días seguidos en Villa María en esos comienzos, muy épico. Él le imprimió una épica y ética, tenía una cuestión de cómo debía hacerse, con qué transparencia, y con qué entrega… Había que apuntalar una carrera que en aquel momento no era una cuestión menor la Orientación a la Música Popular. La creación de la UNVM sacudió los esquemas de muchas otras universidades: los jóvenes comenzaron a mirar mucho hacia allá y tuvimos un flujo de alumnos de todo el país y de fuera del país. Mucha gente por la orientación llegó ahí y nos lo hacían saber”.

Idoneidad y academicismo

Los desafíos del profesor idóneo. “Los desafíos fueron muchos, claro que sí. Que no haya sido docente de grado, no significa que no haya tenido experiencia a nivel académico: entré a los 25 años, estando ya en Posdata, en el ´80. Luego, como fue tan fuerte la experiencia con el grupo, que dejé la carrera. Luego, a finales de los ´90, casi 2000, reingresé a la carrera y fui cursando con la intención de cerrar mi experiencia de formación de grado en la UNC. Hubo una etapa que llegaba de Villa María a la Terminal y me iba directamente a la Escuela de Artes a cursar: lo hice de a dos o tres materias por año. A ocho materias del final decidí abandonar porque tomé conciencia de que mi experiencia en Villa María, la había vivido gracias a mi trayectoria artística, y mi experiencia frente a curso en la UNVM me había dado tanto en término de la construcción del conocimiento en conjunto con el alumno, de intercambio. A mí el título no me iba a sumar más nada…, era una cuestión más subjetiva de cerrar otra etapa. A la idoneidad, sí, había que mantenerla en el día a día”.

Siempre se ha destacado, por parte de docentes, estudiantes y hasta de artistas consagrados que visitaron la UNVM, la dimensión y la estructura en equipamientos e instrumentos que contiene las instalaciones donde se desarrolla la carrera. “Fue muy fuerte de arranque. En el año ´98, en épocas del uno a uno (un peso, un dólar), había que ir a convencer al rector (Carlos Domínguez) para comprar una consola… La idea de Ciallella, no solamente planteaba lo de la música popular, sino la composición dentro de ella. De la mano de eso, venía una conexión cercana, íntima, con lo tecnológico que se estaba dando en la música: los teclados…, el estudio de grabación. No debían ser elementos que estuvieran por fuera de la universidad, dentro de la carrera. Había que ir a justificar ese gasto en consola y micrófonos de última generación. Esa renovación de lo tecnológico se hizo una cosa cíclica en la UNVM y permanentemente lo están atendiendo”.

“Que Pancho haya partido me hace sentir más sólo en el mundo”

Los proyectos personales tomarán más fuerza. Difícil es imaginar a este tipo de artistas urbanos pasando, de la noche a la mañana, a la pasividad, por el contrario. “He retomado, aunque nunca los dejé por completo, pero tengo que reconocer que, si bien teníamos un horario conveniente de funcionamiento en la UNVM, me quitaba tiempo y no le podía dar toda la continuidad a mis proyectos en términos musicales. Ahora he recuperado eso y tratando de aprovechar ese tiempo que ahora tengo, estoy grabando de nuevo, me metí en el estudio”, sostiene.

Pancho Albarello, su mayor compañero de toneles y rutas, falleció el pasado 9 de enero de 2023. “Su partida fue muy dura. Parte del proyecto que tenía con Pancho era resucitar viejas músicas de la época fundacional de Posdata y estaba haciendo todo lo posible para que bajara de la montaña en Salsipuedes (risas) y pusiera su violín y su quena en esas músicas. Se frustró ese proyecto, se transformó diría yo. Tengo la intención de grabar esas músicas como homenaje a Pancho con otros intérpretes”, enumera. Y agrega: “Éramos de la misma generación, compartimos muchas cosas. Que Pancho haya partido me hace sentir más sólo en el mundo”.

Los embates a la educación y a la cultura

La cultura y la educación también están en la mira del ajuste del nuevo gobierno nacional. “Como musico, y ahora ex docente universitario, que he transitado un tiempo histórico signado por el apoyo a la educación, no puedo creer que ahora parece ser una cuestión de Estado, la ausencia del Estado. No voy a ser ingenuo de decir que esto comenzó ayer…, ya venía cayendo progresivamente. Totalmente en contra de lo que está pasando. Estoy sumándome a todas las instancias que puedan significar una manifestación de eso: el Manifiesto Primavera que después derivó en el Cordobazo Cultural (que tiene su enclave también en Villa María). Estamos en esa lucha que, en definitiva, la veníamos planteando, incluso en el gobierno anterior, que había que recuperar lo perdido. Son conquistas perdidas, hay sangre en juego en esto. No se pude livianamente cortar con el CONICET, cortar el Fondo Nacional de las Artes, con el INAMU, con el INCAA…, no puede ser que eso que costó tanto sea barrido de un plumazo, como si eso generara los problemas de la economía argentina”.

Al igual que la frase de la mítica canción de Posdata, Horacio Sosa, cansinamente seguirá desandando huellas “con los dientes apretados, con los sueños postergados”, pero irá… La nostalgia hará que esperemos nuevas composiciones al igual que en sus primeras obras nos hacía prever un futuro más cierto frente a tanta incertidumbre actual cuando, justamente, cumplimos 40 años de aquella recuperación democrática.

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