La egresada de Medicina que sueña con viajar para desenchufar y abrir su consultorio en Ausonia

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Araceli Rinaudo es médica egresada de la UNVM. Sueña con viajar para luego de la especialización abrir su consultorio en Ausonia.

Tiene 23 años, acaba de rendir sus exámenes finales y ya consiguió trabajo.

Me gustaría trabajar en Ausonia. No hay consultorios de mi especialidad”, se imagina Araceli en diálogo con Villa María Educativa.

Viajar para desenchufar

Piensa especializarse en Ginecología y Obstetricia (en Capital o en Villa María) pero recién en 2023. Antes vendrá un viaje y un trabajo. Luego los cuatro años de especialización.

Las arenas finas de un mar cálido mexicano o del nordeste brasileño podría ser el destino elegido.

La sala de internación de la Clínica de Especialidades será su primer desafío en el mercado de trabajo durante 2022.

Mi idea es viajar pero la parte económica se complica. Distender la cabeza con un viaje es mi propósito”, nos cuenta.

Pude conseguir trabajo. Seré medica generalista, ayudando a la médica clínica, cumpliendo así con la residencia”, dice. Realizó en esa clínica toda la rotación de sus prácticas y por ello fue convocada para seguir trabajando en el lugar.

Egresada de Medicina

La familia de Araceli se compone de seis integrantes: mamá Sandra, papá Jorge y los hermanos Diego, Cintia y Daina. Ella es la menor. Será por eso que, en parte, buscó como destino Villa María como lugar de preparación académica. Sus hermanos también recorrieron la educación superior y ya tienen su titulación.

 “Estoy muy feliz después de haber rendido tres días seguidos, mucho estrés, mucho llanto. Pero ahora viene lo mejor”, relata.

Araceli junto a sus compañeros Gonzalo Becchero y Agustina Arzoaga. Acompañan Dr. Lozita y el Dr. Ferreras

Egresó de la secundaria en 2015 y ya en agosto de ese año comenzó con el cursillo de ingreso (seis meses de duración). Estuvo dentro de los 60 seleccionados por Orden de Mérito.

Comenzó en 2016 y egresó hace días. Cursó la carrera en los tiempos previstos, pandemia mediante. Un logro mayúsculo.Logré el objetivo que tenía apenas arranqué, que era hacerla en los 6 años. Estudié muchísimo, me gusta hacerlo, y aunque en algunas veces me sentí cansada, la terminé”, sostiene ahora a la distancia.

Vivencias y pandemia

Los dos primeros años de la carrera los hizo viajando. Eso le complicó su día a día. “Es más, me hizo dudar mucho si seguir o no”, recuerda. Ya en tercer año recaló viviendo en Villa María.

Esa decisión me favoreció un montón. Había más horas para estudiar…”, dice aunque los desafíos continuaron.

Avanzaba la carrera y cada vez era mayor la carga práctica. “Estábamos muy perdidos… Hasta que le vas agarrando el ritmo”, rememora.

La pandemia fue terrible. Cursé 5º año de manera virtual, que fue el último año teórico, y fue muy difícil para todos: los profesores y nosotros”, enfatiza. Agrega: “Ellos poder darnos todo lo que se podía y nosotros entenderles todo lo que querían decirnos… Se hizo muy difícil compartir conocimientos por parte de los docentes”.

Ya embarcada en el último año con la Práctica Final Obligatoria (PFO) desde marzo dice que fue “terrible, como si nunca hubiéramos tenido nunca un práctico. Fue aprender de cero”.

Sorteado ese obstáculo, destaca el acompañamiento recibido por parte de los docentes y de las instituciones médicas de Villa María. “Nos apoyaron y enseñaron muchísimo”, sostiene.

El logro y la UNVM

Al referirse al nivel de la carrera que dicta la UNVM dice sentirse satisfecha “en realidad, muy bien el nivel académico. Compartimos muchos profesores de la UNC y de la Católica, en cuanto a contenidos teóricos muy similares a las otras universidades”.

Araceli en sus prácticas en plena actividad

Hoy por hoy, descontracturada de las presiones finales, sostiene: “La verdad es que estoy muy feliz con este logro”.

Y añade: “Fueron muchos años. Uno ingresa y parece no entender nada. Con el correr de los años uno va cambiando muchísimo para bien”.

Al final del recorrido, como que la moneda cae por su propio peso: “Rendir Práctica Final con un paciente nos hizo caer en la cuenta de lo que estábamos viviendo en realidad”.

El pueblo festeja

La calidez del pueblo y el acompañamiento de sus familiares fueron el corolario de estos esfuerzos.

El pueblo es muy chiquito. Nos conocemos todos. Llegaron felicitaciones de todo el mundo: por teléfono o cualquier red social”, cuenta. Aunque aún no estaba recibida, el pasado 3 de diciembre ya recibía saludos por el Día del Médico.

Mi familia está muy feliz. Salía de rendir y lloraban, no aguantaron semejante emoción”, dice a voz entrecortada. En el renglón del sostenimiento familiar, cuenta: “Mis padres siempre estuvieron allí al pie del cañón en todo momento. Desde el cursillo hasta ahora sufriendo conmigo y apoyándome”.

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