ICIEC-UEPC en articulación con la Secretaría de DDHH y Género de UEPC presentó “8M en la Escuela: una oportunidad para reflexionar sobre las desigualdades”.
La publicación pone a disposición materiales y recursos para la enseñanza sobre las desigualdades de género.
¿Cómo reflexionar y tratar esta fecha en las escuelas?: cuatro aspectos
En la cartilla señalan algunos aspectos importantes a tener en cuenta en esta fecha que se introdujo desde fines de la década del noventa como objeto de enseñanza en los diferentes marcos curriculares.
En primer lugar, señalan necesario pensar el 8M desde una perspectiva sociohistórica. “No puede ser vista como una foto o un instante fijo, inmóvil, sino reconociendo y poniendo en valor las conquistas alcanzadas, que son muchas y muy importantes”, indican.
De este modo, en las aulas pueden abrirse la pregunta sobre qué hechos y derechos interpela el 8M: “Si nos preguntamos qué podían hacer las mujeres a comienzos del siglo pasado y qué pueden hacer hoy, encontraremos grandes diferencias. Podremos ver que antes las mujeres no podían ir a la universidad, heredar, ni participar de la vida política al estar impedidas de votar”.
Y apuntar a pensar ¿cómo sucedieron esos cambios? Los logros fueron fruto de luchas y acciones colectivas, del esfuerzo y construcción de miles de mujeres en todo el mundo. “Reivindicar las luchas que hicieron posibles las conquistas como el derecho a iguales condiciones laborales, salariales y políticas, es una de las claves para comprender y conmemorar este día. También es necesario poner en perspectiva lo que falta, visibilizar y conocer las desigualdades de género que persisten aún”, señalan.
En segundo lugar, hay que interrogarse: ¿qué sentidos están en disputa en la conmemoración del 8M? “Es importante aclarar que el 8M no refiere solo a quienes están incluidas en el sistema laboral formal o informal, sino que incluye y permite hacer visible el trabajo de cuidado que mueve al mundo y que mayoritariamente sostienen las mujeres”, explican.
Esto refiere a un trabajo no reconocido, ni remunerado, relacionado con las tareas domésticas y el cuidado de niñas, niños, adultas, adultos, enfermas y enfermos. “Esta conmemoración moviliza una dimensión inclusiva para denunciar y cuestionar mandatos sociales naturalizados, que perpetúan desigualdades sobre las cuales la escuela puede y debe reflexionar”.
Como tercer punto, en la publicación, menciona que esta fecha es una oportunidad para reflexionar con las y los estudiantes sobre la relación entre las identidades no binarias y el empleo.
En nuestro país la mayoría de las personas travestis y trans no cuentan con un trabajo formal. La marginalidad a la que están expuestas por la discriminación social y los escasos recursos da por resultado una expectativa de vida de 35 años.
Por último, cabe preguntarse: ¿cuáles son las desigualdades que persisten y existen este 8M?, ¿cómo se pueden modificar estas desigualdades con políticas públicas y desde diferentes instituciones? Y en una escala más cercana: ¿qué podemos hacer nosotras y nosotros en nuestras escuelas, familias y trabajos?
“Se presenta aquí un terreno fértil y amplio que invita a la reflexión sin respuestas prefijadas, sin lugares donde arribar, sin horizontes preestablecidos. La pregunta por la desigualdad señala claramente lo que no queremos sostener como sociedad”.
¿Qué hacer en las escuelas este 8M?
A través de la publicación, sus autoras semana como una de las dificultades de abordar y trabajar estos temas, al igual que sucede con la Educación Sexual Integral, se relaciona con los temores que suelen tener los y las docentes.
“Ello se produce como resabio de ciertos “mandatos” sociales según los cuales, como docentes y única fuente legítima de conocimiento, debemos saber “todo” aquello sobre lo cual se habla en el aula”, explican.
Sin embargo, la creencia de que los docentes son la única fuente de saber y conocimiento se desarma cuando se trata de cuestiones sobre las que las y los estudiantes poseen experiencias, saberes y puntos de vista.
Es esto lo que sucede actualmente con el 8M, que muchas y muchos estudiantes hablan cotidianamente sobre las desigualdades de las mujeres, conocen, leen, buscan información, reclaman y tienen expectativas de una sociedad más igualitaria.
“Creemos que, como docentes, debemos organizar espacios de enseñanza que operen como ámbitos de confianza donde sea posible dialogar sobre una cuestión crucial en la formación ciudadana mediante debates, reflexiones y prácticas de respeto por los puntos de vista diferentes”, dicen.
Para ello, es importante incorporar recursos de lectura (sobre historia, literatura, ciencia, etc.), audiovisuales (con conferencias, entrevistas, debates, testimonios) y actividades biográficas (reconstruir los juegos de infancia, la organización de las actividades en el hogar, las responsabilidades familiares, etc.), que inviten a reflexionar y debatir desde los intereses, necesidades y expectativas de las y los estudiantes.
Algunas propuestas
Desde la Secretaría de Derechos Humanos y Género de UEPC, junto al ICIEC, invitan a pensar desde lo inusual y sobre todo a pensar con otras y otros.
Una propuesta interesante puede ser convocar al aula a diferentes mujeres: una neurocirujana, una bombera, una abogada, una comerciante, etc., para que cuenten cómo es la organización de su vida cotidiana, qué cuestiones tienen que dejar listas en su casa para poder ir a trabajar tranquilas, qué obstáculos tienen dentro de su trabajo.
¿Basta con propiciar los espacios, hacer las veces de anfitrión o anfitriona de conversaciones sobre este tema? No. En la escuela, es necesario otorgarles un sentido pedagógico a esos encuentros, proponer un eje de lectura, una instancia de reflexión vinculada a horizontes de ciudadanía comprometidos en la lucha contra todos los modos de desigualdad existentes.

