Covid: Madrid colapsada y los rastreos lo hacen los colegios

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El colapso en Madrid se extiende a las aulas por el sabido rebrote de la pandemia en varias ciudades españolas.

No hay provisión de test PCR a los nuevos profesores ni rastreo ante el reingreso del Covid en esa comunidad española.

Las pruebas no llegan a tiempo para los docentes que se incorporan a las escuelas, después que de a poco habilitaron el reingreso a las aulas.

Los centros están obligados a identificar los contactos de los positivos ante los retrasos de Salud Pública.

La colega Amanda García (desde Madrid) detalló en parte este panorama desolador a través del sitio web argentino La Política On Line.

Detalles

El 43% de los 11.998 nuevos contagios registrados este martes por Sanidad están en la Comunidad de Madrid.

La situación epidemiológica preocupa, y el Gobierno y la Consejería de Sanidad han acordado reunirse diariamente para seguir el avance de la pandemia.

La segunda ola de coronavirus se ha hecho notar en Madrid más que en cualquier otro punto de la geografía española y no solo se está resintiendo su sistema de salud pública, también en los centros educativos acusan ya los efectos del colapso en la capital.

Rastreos en los colegios

«Los rastreos los hacemos los centros educativos», dice Oscar Martín, presidente del Consejo de Directores de la Comunidad.

Cuando hay un contacto con un positivo en la escuela, el protocolo obliga a llamar a Salud Pública, cuyos profesionales son quienes pueden ordenar el confinamiento de un aula.

En teoría, «ellos son quienes deciden si confinar o no, y a quién confinar dependiendo de si se trata de un grupo burbuja o no, u otras circunstancias», explica Martín.

Pero, en la práctica, está siendo diferente porque no es fácil contactar con ellos: Demoran en levantar el teléfono y respondernos, argumentan los responsables de las instituciones.


La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

Los centros educativos han tenido que buscar otra vía y los equipos directivos en Madrid están acudiendo a inspección para que les autorice en el momento a confinar un aula aunque más tarde tenga que ser Salud Pública quien dé el visto bueno.

Prudentes

“Estamos pecando de prudentes. Intentamos ser nosotros quien pare la cadena de contagio”, dicen los directores.

Su mayor preocupación, aseguran, es «recibir un comunicado de una familia diciendo que su hijo ha recibido una PCR positiva», porque saben que tendrá que ser el personal docente quien se ocupe de rastrear esos contactos ante la ineficacia de los rastreadores en Madrid.

Faltan rastreadores y faltan PCR. Porque muchos de los profesores que se están incorporando a las aulas con el curso ya iniciado lo están haciendo sin test.

«No siempre se les llega a hacer las PCR antes de que entren», enfatizan.

Las pruebas rápidas podría ser una buena solución, especialmente para los cursos de educación infantil donde los más pequeños no llevan mascarilla y «es muy difícil no tener contacto».

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