Por: Vanesa S. Delgado (Lic. en Psicopedagogía -MP 323100– y docente de Nivel Superior)
Ser docente de prácticas es un acontecimiento transformador. El acompañamiento de estudiantes en la formación profesional del ejercicio de la Psicopedagogía, es una gran oportunidad para valorar la complejidad de construir en el Otro un SER Psicopedagógico que va más allá de los posicionamientos y los tecnicismos.
Entendiendo que el docente formador es también un objeto/sujeto de estudio, se debe partir en principio de la ardua tarea de observar primero en Uno como docente y profesional cuales son los criterios y las construcciones personales desde donde se ofrece el servicio psicopedagógico.
Partir de la autobservación y dialogar con Otros, colegas y equipo de prácticas que colaboren en la construcción de esa observación del SER Psicopedagógico que Uno habita como profesional suele ser un ejercicio poco habitual pero sumamente necesario. Sólo después de observar el propio SER-vicio, se puede pensar la formación en la construcción de las futuras colegas. Pero ¿Qué implica pensarse como profesora de Prácticas?
Sólo algunas puntas de reflexión:
- Tomar conocimiento que uno podría llegar a ser un referente
- Identificar, conocer y validar las fortalezas de las estudiantes
- Conocer realidades educativas y trayectorias escolares que no están al alcance de intervención directa
- Seleccionar contenidos y hacerlos aprendible.
- Seleccionar destrezas profesionales y ponerlos en prácticas
Fue recién cuando se produjo la circulación de la palaba de las practicantes en relación a sus dudas, sentires y pensares que emergió la combinación de la experiencia profesional que el docente ya trae consigo mismo con el devenir de la grupalidad.
Grupalidad que esperaba acompañamiento teórico y humano, sugerencias bibliográficas y actitudinales. Una verdadera danza del entrecruzamiento melodía, ritmo y movimiento. Para que el ejercicio suene armonioso en convivencia con la incertidumbre de las prácticas es necesario que el instrumento de servicio que Uno es como futuro profesional también sea afinado tal como un instrumento musical que existe a partir de la música que emerge en ella.
La letra de una canción sola y distante del ritmo y la melodía son nada más que palabras con significado… al igual que la teoría sin prácticas o la práctica sin teoría.
Pero es allí donde esta el aflorar practicante, descubrirse Uno en el campo laboral es un descubrimiento que la inteligencia emocional va permitiendo que eso se transforme en un aprendizaje significativo, va más allá de llevar la teoría a la práctica, sino que es conocerse siendo poseedor de conocimientos y observador de la realidad educativa. El practicante mientras se involucra en el campo laboral a su vez, debe ir identificándose como profesional de la Psicopedagogía. Construir esa identidad profesional es parte del acompañamiento que se debe ofrecer desde la formación.
El practicante es un instituyente que observa con ojos nuevos la realidad educativa y desde esa mirada emergen muchos interrogantes y reflexiones acerca de la “Psicopedagogía color de rosa” que conocían hasta el momento. Los primeros acercamientos al campo profesional, son de una riqueza inmensa y es allí que el docente de prácticas es un referente invaluable…allí se construye miradas y palabras psicopedagógicas. Es esa referencia y sostén que da seguridad al practicante para caminar su experiencia pre profesional con más confianza.
Concluyendo, los conceptos se vuelven materia viva cuando se comprende a la luz de la experiencia.

