Ayelén Diyorio se graduó en la licenciatura en Lengua y Literatura de la UNVM. Junto a su compañera de estudio trabajaron “buscando monstruos” entre el clásico Frankenstein y una de las obras de la reconocida escritora y periodista argentina Mariana Enríquez «Nuestra parte de noche«.
Su transitar universitario podría entenderse como un capítulo de su primer libro (que no va a ser escrito, por ahora): cinco horas, promedio, de su tiempo diario (ida y vuelta) de Arroyo Cabral a Villa María para cursar y esperar sus clases presenciales. Llega la pandemia y con ella, un cursado virtual que otorgó una mayor organización y calidad de vida.
“Ayelén” despide un año “monstruoso”, egresando con mejor promedio
Ayelén, con 9,74, fue el promedio más alto del Instituto de Humanas (Micaela Rista, 9.61 en Sociales y Micaela Prunello, 9.34 en Básicas) y la llevó a ser reconocida por el Banco Patagonia con un bono de 100 mil pesos; al igual que sus colegas de los otros dos institutos.

En el apartado “monstruo”, podríamos decir, la figura de “Juan”, uno de los personajes de la novela de Nuestra parte de noche, coincidía en sus características a Frankenstein, y al avanzar en su lectura encuentran que “Rosario”, otro de los personajes, menciona sos un Frankenstein… Una señal, dijeron, para el Trabajo Final de Grado (TFG): “Ya está, es por acá… La intuición fue correcta y cerró todo”, recuerda Ayelén.
“Ayelén” va por afianzarse en la docencia
Ya contaba con su título en el Profesorado de Lengua y Literatura del Instituto del Rosario (Profesorado Gabriela Mistral) de 2017 y al año siguiente tomó una suplencia en primaria (Literatura y Tics) en su pueblo natal como primera salida laboral. “Esa experiencia me llevó a conocer que, si bien a mí la docencia me encantaba, no era de mi agrado el nivel…, sentí que no era para mí. Necesitaba seguir estudiando, y por eso decidí al año siguiente (2019), seguir la licenciatura”, le cuenta a Villa María Educativa.
Estaba en la búsqueda: ¿encontró lo que fue a buscar? “Totalmente. Cuando te dicen la universidad te abre la cabeza…, es así. Sentí que aprendí muchísimo, profundicé muchos conocimientos que tenía…, realmente fue una experiencia muy linda, pese a los dos años de cursado virtual por la pandemia”, responde.
Contrario a las opiniones que se conocieron, tras esa modalidad virtual de cursado pandémico, sintetiza: “En relación a mis estudios universitarios, me beneficiaron. Por el hecho de que viajaba (en la presencialidad) todos los días, y al cursar virtual, ahorraba tiempos de viaje. Me permitió una mejor organización y gestión de mis actividades universitarias y diarias. Es más, durante ese tiempo adelanté materias”.
«Frankenstein y Nuestra parte de noche»
Junto a otra de las recientes egresadas, María Eva Benavidez (docente particular, de modo virtual), defendieron su Trabajo Final de Grado (TFG), bajo el título: «Relaciones de intertextualidad en la literatura gótica. Representaciones de monstruosidad en Frankenstein y Nuestra parte de noche«.
Ayelén nos introduce en esto de trabajar en el TGF: “Sin María Eva no hubiera podido cursar la universidad, como la cursé. Fue un pilar fundamental en la formación y en los resultados que obtuvimos”. Y nos explica: “Aborda el concepto de monstruosidad en una obra de la literatura clásica y analiza cómo se da ese mismo concepto en una obra de la literatura argentina contemporánea”.

El trabajo académico consistió, a su vez, en ir a buscar “en primer lugar, un análisis individual de ambas obras y luego, cruces para poder apreciar las similitudes y las divergencias en torno al concepto y ver de qué manera la monstruosidad se resignifica en la literatura argentina actual”. Ayelén vuelvo a contrariar aquellos comunes denominadores de “hacer el TFG”: “Fue un proceso de un año de trabajo. Fue hermoso, lo disfruté muchísimo. Hay mucha gente que lo padece, a mí me encantó. El libro de Mariana, cuando lo leí, me fascinó”.
Si Ayelén y María Eva, van al aula, ¿perderemos dos escritoras?
Las vocaciones mutan, se transforman y se autoalimentan de nuevas experiencias. Le preguntamos a la entrevistada si el hecho de estar en el aula, no haría perder la posibilidad de contar con dos nuevas escritoras en la región.
“Es una pregunta interesante, ya que todo el mundo asocia que las docentes de lengua, escribimos. No sé en el caso de Eva, pero en mi caso, la escritura de ficción no me agrada mucho. No me siento cómoda escribiendo una novela, cuentos o poesías; en mi caso me siento más cómoda con la escritura académica… Siento que me desenvuelvo mucho más, con más facilidad de palabras…, o haciendo crítica literaria”, dice.
La UNVM ya la ha invitado a presentar proyectos para la obtención de una beca, en relación con la escritura académica, pero dice estar pensándolo “no hay nada definido. Podría ser una posibilidad, pero tal vez dentro de muchos años, no en este momento de mi vida”. Actualmente, cubre una suplencia en Rosarinas en el profesorado, va por la consolidación de más horas en el Nivel Superior, y es coordinadora de curso en el IPEM 401 (La Palestina).




