Con la sala mayor del Teatro de la Ciudad de Las Artes de Córdoba capital colmada, el martes se concretó la primera jornada de estudio denominada “Los desafíos de la escuela y la formación docente hoy”. Contó con especialistas locales, nacionales e internacionales en el marco del Ciclo de Diálogos sobre Pedagogía que organiza el Instituto Superior de Estudios Pedagógicos del Ministerio de Educación de la provincia de Córdoba.
El primero de los paneles abordó “Los desafíos de la formación docente inicial y continua” con la directora del ISEP, Adriana Fontana, la directora general de Educación Superior, Liliana Abrate, y la investigadora y docente, Inés Dussel.
Qué es la escuela, el oficio de enseñar y la formación
En parte de su conferencia, Abrate, retoma tres tópicos para pensar el oficio de enseñar y la formación docente: “En este presente tan complejo el punto de partida es nuestro propio convencimiento y convicción, la misma que permitió el crecimiento del sistema educativo argentino, aún hoy sigue obstinadamente sosteniendo las practicas. Sigue siendo la escuela y sus educadores el mejor lugar para que las nuevas generaciones conozcan este mundo, para ofrecer condiciones para recibir a los nuevos”.
¿Qué es la escuela hoy? Recupera Abrate: “La escuela es una asociación de personas y cosas para lidiar, para cuidar, prestar atención, cuidar a las nuevas generaciones. Necesitamos reponer el valor de la escuela, gran dispositivo organizador de tiempo, espacio y materia. La escuela es una cuestión publica que tenemos que atender, fortalecer y renovar frente a las múltiples transformaciones. La escuela sigue siendo el mejor lugar, aunque tampoco podemos sostener la misma escuela que el siglo pasado. Tenemos que transformar la formación docente, reconstruir opciones y reinventar la escuela”.
Respecto al segundo tópico, la directora de educación superior, considera la importancia de las decisiones y dispositivos para fortalecer la escuela y la formación docente como trabajar con programas prioritarios y repensar el sentido de la permanencia de las y los estudiantes. “El trayecto de fortalecimiento en la formación docente es para fortalecer contenidos de algunas áreas. Son caminos que vamos transitando y son el modo en que vamos afrontando los desafíos contemporáneos, son haceres que nos permiten descubrir los puntos más difíciles de hacer”, expresa.
Sobre el tercer tópico, retoma el oficio de enseñar y la formación: “Toda transformación requiere de educadores que asuman la enseñanza como un trabajo de construcción colectiva. Pensamos el oficio como el dominio y la apropiación de ciertos saberes para que enseñar a otros sea posible. Saberes que se configuran en la textura entre pensar, hacer y sentir. La formación es compromiso, es trabajo con otros, es un trabajo de tiempo completo, permanente. La formación en tanto oficio no se puede restringir a un recorrido inicial que acredita la titulación porque no concluye ahí. La tensión entre la formación disciplinar y la formación pedagógica”.
“Hacerse herederos de un problema”
A su turno, la investigadora, Ines Dussel, retoma algunas preguntas actuales que también funcionan como punto de partida: cuál es lugar de la escuela, la trasmisión intergeneracional, cómo sostener la construcción de lo común, qué pasa con los saberes específicos, el rol de la autoridad docente, qué pasa con las tecnologías digitales y cómo las violencias son una amenaza a la vida en común.
Ahora, ¿cómo se abordan estas preguntas? Dussel recupera el libro “Las que hacen historias. ¿Qué le hacen las mujeres al pensamiento?” de Isabelle Stengers y Vinciane Despret. Y dice: “Hay que tener confianza en que un problema cuando es liberado de las generalidades que lo toman de rehén, cuando le dan su oportunidad puede liberarse en formas inesperadas y convertirse en lo que obliga a pensar, es decir lo que lo hace pasar del rechazo a la creación. En el texto proponen la fábula del duodécimo camello. El camello es aquello de lo que una época puede volverse capaz”.
Acercándolo a la escuela, menciona: “Tratemos de plantear el problema mejor en el dialogo y abrir otras posibilidades. Seguir el hilo, desplegarlo. Lo digital funciona como contexto, es una condición, no una externalidad, es parte ineludible del futuro de la escuela y de la escuela del futuro. Hay que estudiar y discutir cómo se organiza ese mundo de lo digital, lo privado y los datos”.
Durante su conferencia, Dussel hace un repaso por cómo fue cambiando la idea de escuela y los saberes: “La escuela apuesta a ser la institución que construye un futuro más igualitario, que apuesta a la ciudadanía y esto tiene su eficacia hasta mediados del siglo XX, hasta que se resquebraja. se le reclama a la escuela que sea más hospitalaria con los sectores populares. Pasan a producir experiencias de socialización y se ve claramente en los últimos años cuando la igualdad se vuelve un imperativo”.
Y retoma la actualidad: “Qué formas pedagógicas aparecen con las computadoras y que se sostiene. Hay formas de conocimiento y subjetividad que se están imponiendo. Yo creo que hay una reducción a que el conocimiento es información y no es lo mismo. Aprender es otra cosa. También está la importancia de la popularidad y la tendencia de que hay indexar la vida”.
Además de que señala que “está roto cierto dialogo intergeneracional”. En este punto, rescata una investigación realizada entre Argentina y México sobre las prácticas de estudio con Youtube, “es algo masivo, buscan videos escolares y priorizan los que tiene más vistas. Buscan matemáticas e historias. Lo que importa es ahorro de tiempo, hay un empobrecimiento de prácticas del saber”.
En este sentido, Dussel invita a “poner de relieve los costos de la datificación y de la delegación de las prácticas de saber en las plataformas. Hay una idea de conocimiento como información correcta”. Entonces, ¿qué puede hacer la formación docente? ¿Qué puede hacer la escuela en este contexto? “Hacerse herederos de un problema, no lo aceptemos ya masticado, tratemos de replantearlo y de comprenderlo. Además de evitar el planteo dicotómico de una posibilidad que nos conduce a la guerra (tecnologías si o tecnologías no). Busquemos el cuidado, la reflexión, el estudio y el encuentro para pensar de otra manera”, concluye.

